sábado, 5 de septiembre de 2015

Gordievsky, un topo en la KGB.

Julio de 1985. Un hombre de mediana edad se pasea por una avenida del centro de Moscú. Vestido con un traje gris,su aspecto no difiere del de cualquier oficinista soviético. Solo una cosa llama la atención. Lleva en la mano una bolsa con el logotipo de Safeway, una conocid acadena de tiendas inglesa. Un observador hace contacto visual con él. Es un agente del MI 16. El mensaje del agente de la KGB Gordievsky está claro: "Mis superiores me han pillado pasándoos información. Sacadme del país".
El hombre saca del bolsllo una chocolatina y comienza a comérsela: "Mensaje recibido. Empieza el juego".

Gordievsky había sido uno de los consejeros en materia de espionaje de más alto rango en la embajada soviética en Dinamarca. De todas maneras, a diferencia de otros topos, que tienen esposas de gustos caros o facturas que pagar, Gordievsky traicionó a su país porque no le gustaron ni la represión de la Primevera de Praga de 1968 ni la campaña de desinformación a los ciudadanos de a pié soviéticos que siguió después. Sus motivos, coo los de Kim Philby, el famoso topo inglés, son ideológicos.
Contactó con el MI 16 y les pasó información que supuso el desenmascaramiento de más de 20 agente soviéticos en Gran Bretaña y su expulsión del país. Estuvo pasando información hasta 1978, cuando fue sustituido en su cargo de consultor diplomático.
El MI 16 le dio a Gordiecvsky instrucciones por si debía pasar información valiosa desde Moscú, donde el control era mayor, e istrucciones para solicitar ayuda para huir de la Unión Soviética si era menester. En 1982 Gordievsky comunicó que se le enviaba a la embajada rusa en Gran Bretaña como reclutador de agentes.
A principios de los ochenta los agentes soviéticos habían llegdo a la conclusión de que los Estados Unidos preparaban un ataque contra la URSS, temor que creían ver confirmado en la retórica del Imperio del mal del presidente Ronald Reagan. En 1983 unas maniobras de la OTAN fueron interpretadas como el preludio de un ataque atómico. La información de Gordievsky hizo que la CIA convenciera al presidente Reagan de la conveniencia de rebajar la tensión e incluso de dar los primeros pasos para terminar con la Guera Fría.
Cuando el supervisor de Godiesky fue desenmascarado y expulsado de Gran Bretaña, este ocupó su puesto. Por esas fechas ue delatado por un topo de la CIA, Aldrich Ames. Ames había contactado con la KGB para costear los caprichos caros de su esposa a cambio de los nombres de los agentes del KGB al servicio de la CIA.
Gordievsky recibió una circular donde se le rogaba regresase a Moscú para confirmar su ascenso. Al llegar a la capital rusa descubrió que alguie había entrado con una ganzúa en su casa y lo había revuelto todo. Unos días después, los especialistas de la KGB le interrogaron con una droga psicotrópica disuelta en una copa de champán sobre las filtraciones en Reino Unido. El único error que cometieron los interrogadores de la KGB fue dejarlo marchar en lugar de proseguir los interogatorios en Lubyanka y ejecutar a Gordievsky después.
Envió a su esposa, Lela Aliyeva y a sus dos hijas de vacaciones al mar Caspio y sacó de su escondite la bolsa de Safeway. Los agentes capitalistas lo sacaron de la Unión Soviétca, vía Finlandia, en el maletero de un coche. Para enmascarar las verdaderas razoes del viaje, los agentes se llevaron a sus esposas e hijos, con la excusa de una excursión.
Para despistar a los peros de la Patrulla Fronteriza, una de las mujeres cambió los pañales de un bebé sobre el maletero del coche donde se escondía el famoso topo.
La mujer y las hijas de Gordievsky siguieron retenidas en la Unión Soviética hasta su caída en 1991, pero en Gran Bretaña, el matrimonio pronto se fue a pique.
La cabeza de Gordievsky sigue puesta a precio por el FSB del presidente Putin. Litvinenko, uno de los amigos del topo de esta entrada, fue asesinado en Londres con Polonio 210. Gordievsky se dedica a escribir libros sobre el fascinante y peligroso mundo de la inteligencia internacional.

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