sábado, 28 de noviembre de 2015

MARTE, de Ridley Scott.

Mi mentor en esto de escribir se llamaba Juan Carlos Salaberri. En una de sus clases de escritura creativa yo dije que Don Quijote de la Mancha era la primera novela moderna, escrita en 1605, a lo que él respondió, que no. Que la primera novela moderna había sido escrita por Daniel Defoe en 1719, y era Robinson Crusoe.
El equivalente del cine de ciecia-ficción de Robinson Crusoe se llama Mark Watney. Tras una tormenta de arena en Marte se queda solo en el planeta hostil. Sus compañeros lo han dejado atrás creyéndolo muerto. Como en todas las robinsoniadas los ocupantes del módulo de exploración le han dejado atrás, abandonando también un montón de cosas que Watney puede usar.
El astronauta Watney cultiva patatas con los excrementos de sus compañeros y los suyos como abono. Descubre el modo de comunicarse con la NASA utilizando el Rover abandonado allí en 1997 como parte de una expedición no tripulada.
Lo que ya no es creíble es que Watney tenga tiempo para el sentido del humor. Por el amor de Dios; no sabe si volverá a casa, si se mantendrá vivo hasta el rescate, si lo hay; si morirá de hambre; si todo lo que hace valdrá la pena.
Y en la NASA tampoco saben si todo lo que hacen para rescatarle valdrá la pena. El hecho de que den publicidad a semejante jaimitada es de órdago. Dejarse a un estronauta en un planeta es razón suficiente para que el Congreso recorte tu presupuesto o cancele los viajes a Marte.

Para ver:
https://www.youtube.com/watch?v=TYzLCBh_S-I 

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