jueves, 26 de noviembre de 2015

Rubén Darío y Paca. Una historia de amor.

La escritora Carmen Conde, primera mujer en ingresar en la Academia de la Lengua, y su marido Oliver, habían viajado a un pueblecito perdido en la Sierra de Gredos para entrevistarse con una lugareña, Paca, y solicitarle un arcón que ella guardaba en la buhardilla de su casa. Paca receló al principio de aquellos señores de ciudad pero luego aceptó a cederles el arcón, algo de lo que las Letras españolas se alegran profundamente. Estamos en 1956. Sabemos de esta entrevista porque Paca, además de ser la amante del escritor Rubén Darío, es la abuela de la periodista Rosa Villacastín.
La historia de Francisca Sanchez del Pozo empieza en el pueblo de Navalsauz, donde su padre, un campesino lleno de hijos, trabaja como aparcero en la propiedad de don Francisco Silvela. Cuando el político es rehabilitado y se le encomienda que regrese a Madrid para presidir el Consejo de Ministros, le ofrece a Celestino, el padre de Francisca, un puesto como jardinero de los terrenos del Palacio Real.
Francisca, la hija mayor, se encarga de llevarle la comida a su padre a la Casa de Campo. Alli se encuentra con dos hombres, y el mas joven galantea con ella. Paca no ha ido a la escuela, por lo que no sabe quienes son. La está cortejando el escritor nicaragüense Rubén Darío, y su acompañante no es otro que don Ramón María del Valle- Inclán.
Mes y medio después, Francisca está embarazada y vive con el poeta. Al principio, los padres están indignados con el poeta, pero tras un viaje a Navalsauz en tren y pollino, se los gana. Podría casarse con Paca, pero ya es un hombre casado... Infelizmente casado. Tuvo una primera esposa, Rafaela Contreras, con la que tuvo un hijo y le fue infiel con otra mujer con ojos de garza: Rosario, la hermana del político Andrés Murillo.
Cuando murió Rafaela, Andres y Rosario emborracharon a Rubén Darío y lo convencieron para un segundo matrimonio. Rosario resultó ser una mala zorra, que hizo infeliz al escritor e impidió, no se sabe muy bien por qué razón, sus tentativas de divorcio.
"Mi abuela Paca le dio un hogar. Darío nunca había tenido uno", explica Rosa Villacastín. Paca y Darío vivieron primero en un piso de la calle Marques de Santa Ana. Muchos de los conocidos de Rubén Darío le retiraron el saludo porque no aprobaban esa convivencia sin matrimonio. Paca tuvo una niña y la perdió al cabo de un año a causa de la viruela.
En 1900, el periódico La Nación envía a Rubén Darío a París a cubrir la Exposición Universal. Amado Nervo, un corresponsal de El Imparcial de México convivió con la pareja y enseñó a Francisca a leer y escribir. Fueron años tranquilos pese a los ingresos inestables y el creciente alcoholismo del poeta nicaragüense.
Regresaron a Madrid, donde Rubén Darío actúa como embajador de Nicaragua. Tuvo otro hijo, al que apodó Phocas, como el pastor tracio que se convirtió en emperador, colaboró con Juan Ramón Jimenez en la revista Helios, y bebía cada vez más. Phocas murió en 1905, a los dos años. Su padre no para de viajar: Inglaterra, Bélgica, Río de Janeiro... Fue nombrado cónsul en París. Rosario Murillo convenció a los jueces para que embargaran los bienes de Darío. Asimismo, le montaba escenas en las tertulias de los cafés...
Francisca sufre un aborto. Era una niña y la gestó cinco meses. Darío, harto de la situación con su esposa, marcha a Nicaragua para litigar contra ella. Los tribunales esgrimen la actualmente llamada Ley Darío según la cual la pareja debe haber perdido todo contacto durante cinco años para poder divorciarse. Rosario esgrimió como prueba a su favor pagos que Ruben Darío le había hecho para invalidar la disolución matrimonial.
Un golpe de Estado en Nicaragua tiene como consecuencia la destitución de Rubén Darío como diplomático. La pareja se instala en Barcelona, pero ahora los únicos ingresos son los que él recibe por sus artículos en La Nación. El alcoholismo ha ido a peor y ahora sufre de delirios y neurosis. Su secretario, Alejandro Bermudez, ha robado inéditos de su cajón y ha firmado con el nombre del poeta artículos periodísticos.
Al final Rosario Murillo ha ganado la partida, y el poeta se despide de Paca en el puerto de Barcelona. Paca suplica que no se vaya. Tras su paso por Estados Unidos y Guatemala, Darío regresa a Nicaragua, donde muere en 1916.

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