viernes, 6 de noviembre de 2015

Regresión, de Alejandro Amenabar.

Minnesota, años 90. En pleno Cinturón de la Biblia.. Un padre ex alcohólico, de esos que buscan la redención en la religión evangélica, ha sido convocado por la Policía. Ha sido denunciado por su hija de abusos sexuales, pero él no recuerda nada de esto. Un psicólogo decide hacerle la hipnosis para practicarle una regresión.
El pobre hombre recuerda que filmaba los abusos de su hija por parte de otro hombre, un policía llamado Nesbitt. Poco a poco la trama va derivando en la investigación de crímenes satánicos, por parte de una secta. En realidad no hay tal grupo, y la realidad es más prosaica. Todos en la pequeña localidad quieren ocultar algo, o están demasiado asustados. La histeria colectiva lo hace arder todo como la yesca.

Notas:

La película está inspirada en una serie de casos de histeria colectiva en comunidades rurales de los Estados Unidos. En aquella época estaban en boga las publicaciones sobre satanismo. En el Cinturón de la Biblia creen en un Dios autoritario, que el Paraíso ya está predestinado y otras cosas así. Pensar que el demonio está tras de nosotros es como pensar que Dios se ha olvidado por indigna de la comunidad. Y no hay solución dentro del seno de la propia religión. Porque el Dios de Calvino no perdona.

La Policía no tiene caso. La víctima interpretada por Emma Watson afirma haber sufrido abusos. Pero es que hay pruebas médicas para confirmarlo. Los abusos sexuales son desagradables, pero más frecuentes que toda la paranoía que se montan en la película sobre el satanismo.

Si la supuesta secta mata tanto, ¿por qué no hay denuncias de desapariciones? ¿Por qué no enviar un equipo forense a buscar pruebas en los lugares en que la chica dice que han pasado las cosas? ¿Dónde están los cadáveres y las víctimas?

Al final se nos explican que las regresiones cayeron fueron desacreditadas como medio de investigación policial en los 90. Dicen que los investigadores podían inducir recuerdos falsos por sugestión en los pacientes. Las regresiones se siguen haciendo como remedio médico y de terapia pero no son frecuentes. El proceso es muy subjetivo y su validez todavía está sometida a debate. Pero por esto mismo no son fiables.

Para ver:

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