miércoles, 18 de noviembre de 2015

Sobre los atentados de París. Un artículo de opinión.

Cuando Dios, según la mitología cristiana, creó al Hombre lo hizo de un material moldeable: el barro. Adán eligió comer del Arbol de la Ciencia del Bien  y el Mal, y fueron expulsados de un estado infantil. Ganaron la libertad a costa de ganar asimismo la responsabilidad.
Creo que nos hemos vuelto débiles y decadentes. No sé si relaciono esto con un pasado idealizado por  desconocido, o no. Confundimos laicismo con nihilismo. Tenemos políticos populistas que nos hablan de sociedades sin perdedores, cuando eso jamás ha existido.
Los del Daesh son brutales. Aprovechan las frustraciones de la gente que no conseguimos integrar, el ansía de no querer ser los que pierdan siempre, la ausencia de una figura y unas estructuras religiosas análogas al Vaticano y al Papa, y el hecho de que no hay unos referentes únicos en el mundo islámico. El taureg del desierto no es igual que el hombre de negocios de Dubai. Pero si se alude a la frustración, al vacío, al deseo de aventuras de algunos, al deseo de ser alguien en un mundo de despersonalizado, a alguien con el deseo de ser reconocido, y se usa un argumento religioso como el de "La Policía y los servicios sociales no te quieren pero Alá sí", tenemos el caldo de cultivo perfecto para una radicalización.
Es la lucha eterna, el conflicto entre el Bien y el Mal, el grito para que unas manos moldeen el Barro Primigenio. La gente con dudas en el corazón, los débiles, los olvidados, caerán en manos de malvados que los moldearán a su antojo. El Mal quiere siempre ir más allá y se aprovechará de lo que el Hombre no puede conseguir por sí mismo. Adán mordió la manzana porque no podía ser sabio, adulto, por sí mismo. Y Dios ya no pudo protegerle. Solo perdonarle cuando se alejaba de la senda de los Justos.

LA MARSELLESA.

!En marcha, hijos de la Patria,
ha llegado el día de la gloria!
Contra nosotros, la tiranía alza
su sangriento pendón.
¿Oís en los campos el bramido
de aquellos feroces soldados?
!Vienen hasta vosotros a degollar
a vuestros hijos y a vuestras esposas!

!A las armas, ciudadanos!
!Formad vestros batallones!
!Marchemos, marchemos!
!Qe una sangre impura
inunde nuestros surcos!

¿Qué pretende esa horda de esclavos,
de traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles cadenas,
esos grilletes preparados de hace tiempo?

Para nosotros, franceses, !ah, que ultraje!
!Qué transportes debe suscitar!
!A nosotros, se atreven a intentar
reducirnos a la antigua servidumbre

!Franceses, asestad vuestros golpes
o retenedlos, magnánimos guerreros!
Perdonad a esas víctimas tristes,
que a su pesar se arman contra nosotros.

!Pero no a esos déspotas sanguinarios,
esos complices de Bouillé,
todos esos tigres que, despiadados,
desgarran el seno de su madre!

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