domingo, 10 de enero de 2016

Juan Pujol, Garbo.

Tamara Kreisler observa detenidamente a su padre. Ambos se encuentran en el cementerio de soldados aliados en Normandia. El padre, Juan Pujol, se frota los ojos, y susurra: "Tantas vidas, tantas vidas...". Él lo sabe muy bien. Muchos soldados aliados se salvaron porque él engañó desde Londres al Führer asegurándole que su red imaginaria de seguidores le habían informado que el ataque principal sería en Calais. Podrían haber sido más los muertos.
Pujol habia nacido en 1914. Se había enrolado en el ejército republicano pero la humillación recibida enforma de bofetada por parte de un oficial le hicieron decántarse por pasarse a las tropas nacionales. Terminada la Guerra Civil Española en 1939 él y su esposa Araceli González Carvallo vieron todas las represalias de los oficiales franquistas a personas que no los habían apoyado o que se habían enfrentado a ellos en el campo de batalla.
El matrimonio toma una decisión. Los fascistas no deben ganar más batallas en la guerra que se avecina. Pujol ofrece sus servicios como espía a la embajada británica en Madrid pero es rechazado. El embajador dice que lo aceptarían, pero como agente doble. Los Pujol y sus hijos se trasladan a Lisboa donde el patriarca de la familia es aceptado como informante de bajo rango por el embajador alemán, con el nombre en clave de Arabel. Arabel empieza a mandar informes basándose en artículos de prensa, rumores de taberna y chismorreos. Y la flauta suena por casualidad. Uno de sus informes hace referencia a la salida de una flota de suministros con rumbo a Malta.
Los jefes del Abwerh le ordenan que se traslade a Londres, ignorantes de que Pujol no ha abandonado Lisboa. Este se preocupa, ya que desconoce la lengua inglesa. Pero ofrece de nuevo sus servicios al servicio de inteligencia británico y esta vez, sí, es aceptado, con un nuevo nombre en clave, Garbo. Lo de Garbo es por inventarse informes de toda una red de supuestos informantes imaginarios, cada uno con su carácter particular.
Terminada la guerra, con la Cruz de Hierro en su poder, concedida dos meses después del Día D por Hitler, la familia se retira por motivos de seguridad a Venezuela, para evitar la persecución de las autoridades de los países ocupados a los antiguos colaboradres de los nazis. Las credenciales de informante del MI 15 no le salvarán en caso de ser capturado.
Araceli y Juan se esparan allí. La esposa se instala en Madrid en un piso de lujo que sirve de residencia a ingleses de alto rango de visita en Madrid. En 1954 le legan noticias de que su marido ha desaparecido en Mozambique.
Araceli se casa con el marchante artístico Edward Kreisler, con el que funda en 1965, la Galería Kreisler. En 1984, Garbo da nuevas señales de vida mediante un comunicado de radio en el programa de Luis del Olmo. La familia se reúne de nuevo. Kreisler, con antecedentes judíos, está maravillado con la hazaña del hombre sencillo que manipuló al Abwerh de Canaris con sus dotes para el teatro y su imaginación.

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