miércoles, 24 de febrero de 2016

De como Coco Chanel inventó la cultura de la playa.

1970. Los Diablos, un grupo de rock español cantan el estribillo de UN RAYO DE SOL, que pronto es coreada incluso en lugares del país donde el sol no brillaba mucho. The Beatles capean su dsbarajuste económico con el single HERES COME THE SUN. En 1971 aparece en el mercado la Barbie Malibú, una muñeca de plástico tostado, que venía con toalla y bronceador; y a finales de los 70, George Hamilton protagoniza la película AMOR AL PRIMER MORDISCO. Es el primer Drácula de piel morena. Antes de eso asustaba lo pálidos que estaban los vampiros.
Pero, ¿cómo se ha llegado a esta afinidad de tostarse al sol como los lagartos? Antes de eso, las clases elitistas destacaban que una mujer hermosa debía tener la piel clara. Las playas estaban llenas en la Belle Epoque de mujeres que paseaban con ropas de telas ligeras y cubiertas con una sombrilla. Y antes de eso, los hombres de la Edad Media quería que se notaran en medio de tanta palidez las venas de sus esposas e hijas. De ahí la expresión "tener sangre azul. Las campesinas no tenían "sangre azul" porque se pasaban el día trabajando con una azada bajo el sol.
La protagonista de esta revolución es la diseñadora de moda de principios del siglo XX Coco Chanel. Era hija de una campesina y de un chamarilero, pero cuando en 1923 la prensa de sociedad fotografio la tez morena dela empresaria y modista en la cubierta de un velero en la Riviera Francesa, todas las mujeres quisieron ser como ella.
Coco Chanel había decidido autorizar esa foto suya tras leer un artículo científico en que el bioquímico E. V. Mc Collum explicaba que el ser humano solo sintetizaba la vitamina C con la colaboración del sol, aunque ya se consumieran cítricos antes. La helioterapia se impuso para tratarlo todo: anemias, tuberculosis, enfermedades de la piel y hasta transtornos mentales.
En 1936 los trabajadores franceses disfrutaron de las primeras vacaciones pagadas, las congès payés. Ese mismo año se comercializo con el nombre de Ambrè Solaire, el primer bronceador que protegía de las quemaduras. Poco después Brigitte Bardot, una joven actriz francesa, lucia el primer biquini en Saint Troupez.
A España el biquini, como casi todo lo relacionado con la seducción sexual, llegó con retraso. Una normativa de 1941 obligaba a tomar el sol en albornoz. Si querías usar bañador tenías que meterte en el agua hasta la cintura. Los bañadores se fabricaban con tela de muselina en casa. La muselina era una tela que se obtenía de los sacos de azúcar. Hasta que los tecnócratas llegaron al poder, las suecas a Benidorm y las divisas del turismo a los bolsillos de los españoles. La rigidez moral se relajó, por supuesto.

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