viernes, 11 de marzo de 2016

EN EL NOMBRE DEL PADRE, de Jim Sheridam

Tocan películas sobre el IRA. Y esta es la principal de una trilogía de Jim Sheridam, que sigue con EN EL NOMBRE DEL HIJO y THE BOXER. Quiero dejar, antes que nada, que no simpatizo con los cobardes que van por ahí poniendo bombas de clavos. Pero como hay que ser justos con todo el mundo, los malvados pueden aparecer en todos los bandos imaginables. Son las mismas personas aunque parezca que defiendan cosas opuestas y, en ocasiones, se enfrenten.
Belfast, 1975. Gerry Comlon (Daniel day Lewis) es un ladronzuelo de poca monta, de esos que saben que están vivos pero no saben emplear este hecho en nada que valga la pena. Durante unos de sus robos de chatarra por los tejados provoca un levantamiento contra los británicos, con lo que el IRA decide darle un susto para acabar con sus latrocinios.
Su padre, Giuseppe Conlom, lo envía a Londres, donde se presupone que lo mantendrá alejado del ambiente sectario y envenenado de Belfast. Allí Gerry tontea con las comunas hippies. La noche en que se va de la comuna, tras robarle los ahorros a una prostituta, estalla una bomba en un pub de Guilford, que mata a cuatro soldados y un civil, e hiere de consideración a 64 personas.
Gerry y sus compañeros de comuna Paul Hill, Paddy Armstrong y Carole Richardson son detenidos y torturados hasta que firman una declaración de culpabilidad por un Scotland Yard corporativista que teme las repercusiones mediáticas de un eventual fracaso. Siempre me he preguntado que hubiera sucedido si la campaña de bombas de clavos hubiese continuado en Londres. El caso es que el IRA detiene su campaña y los Cuatro de Guilford, junto con los familiares detenidos a causa de su movilización a Londres para auxiliar a sus hijos, Los Siete de Maguire.
En la cárcel Gerry debió adaptarse bien pero Giuseppe, detenido en la misma celda, llamaba la atención tanto como un pingüino en la jungla de Borneo. El padre se dedicó a tratar de hacer valer su causa con la ayuda de una abogada. Muere en prisión, y Gerry toma el relevo.
En 1990 los detenidos por los atentados de Guilford y Woolwich fueron exonerados de culpa y hubo dimisiones en Scotland Yard. A diferencia de lo que cuenta la película, nunca se supo a ciencia cierta quien fue el dinamitero que lo provocó todo.
Gerry Comlon moriría a los 60 años, en junio de 2014 tras escribir un libro sobre su experiencia en prisión, en una Irlanda relativamente pacificada. El primer ministro Tony Blair ya había formulado una disculpa oficial por los maltratos sufridos durante los interrogatorios y los quince años perdidos tanto a los Cuatro de Guilford como a los Siete de Maguire.

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