sábado, 30 de abril de 2016

Felipe VI, rey de España... y de Jerusalén.

El 19 de junio de 2014, la capital de Israel estrenó nuevo rey en la figura del Jefe de Estado y monarca español Felipe VI, cuyo padre, Juan Carlos I, abdicó en esa fecha para paliar el deterioro de la institución en España. En realidad el de rey de Jerusalém es un título honorífico, pues el reino, como tal, no existe desde la derrota de los francos en la última Cruzada (1291).
Esta historia comienza en 1095, cuando el papa Urbano II hace un llamamiento en la ciudad francesa de Clermond- Ferrand a los caballeros cristianos para que acudieran en ayuda del basileus bizantino Alejo, que tiene problemas con los fatimíes egipcios y los seljucidas turcos.
Cuando después de mil penalidades, los francos - o frany- , a las órdenes del caballero Godofredo de Bouillón toman Jerusalén en 1099 los soldados se desquitan de los rigores de una campaña de cuatro años y del asedio con una matanza indiscriminada de musulmanes y judíos. Son tres días de sangre y saqueos. Al termino de los cuales, y vuelto el orden a las filas cruzadas, se ofrece el trono de Jerusalén a Godofredo de Bouillon, que lo rechaza. No, el de Protector del Santo Sepulcro. A su muerte le sucede su hermano Balduino, que sí es coronado rey de Jerusalém.
La capitalidad y el trono de Jerusalém se trasladan a la ciudad costera de San Juan de Acre tras la derrota de Valian de Ibelin al término de la Tercera Cruzada en 1187. En 1277 María de Antioquia, esposa del basileus bizantino, vende el cargo a Carlos de Anjou, rey de Napoles. El reino todavía existe pero solo por catorce años más. El sultán Khalil captura San Juan de Acre, lo que deja sin tierras el reino de Jerusalém.
En 1504 Gonzalo Fernandez de Córdoba, el Gran Capitán, se hace con el trono de Nápoles para su rey, Fernando el Católico, con lo que también obtiene el de Jerusalém. Carlos V da el título honorífico a su hijo Felipe II como dote de boda cuando este contrae núpcias con María Tudor, reina de Inglaterra. Y así ha llegado el trono de Jerusalém a nuestro monarca actual.

Anécdota:

Cuando el rey Juan Carlos I se entrevistaba con Shimón Peres, presidente de Israel, siempre era saludado con la fórmula "El monarca de los Santos Lugares", dando a entender que el pueblo judío lo reconocía como Rey de Jerusalén.

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