domingo, 1 de mayo de 2016

Martin y Osa Johnson, casados con la aventura.

Exploradores de leyenda, Martin y Osa Johnson inventaron el cine documental de naturaleza. Fueron ellos los que rodaron por primera vez las grandes manadas desde el aire, los que filmaron la primera película con sonido en áfrica... Un libro recupera ahora una vida de película.

Martin Johnson deseaba una vida de aventuras, y por esta razón, solicitó una plaza en el Snark, el barco con el que el escritor Jack London iba a dar la vuelta al mundo. Ni siquiera esperaba saber más del asunto en el momento en que echó esa carta en el buzón, en todo caso una amable misiva esplicando que él no era la persona apta para acompañar al señor London.
Pero en 1907 le llegó un telegrama con una sencilla pregunta:"¿Sabes cocinar?", que le cambiaría la vida. Martin mintió al afirmar que era un excelente cocinero.
En abril de 1907, el Snark, un pequeño velero de dos mástiles construido por London, dejó atrás San Francisco. El viajo no duró los siete años previstos, sino solamente dos, a causa de las enfermedades que London y su esposa contrajeron en el Pacífico, pero Martin conseguiría las fotografías que le abrirían las puertas del mundo académico.
A su regreso a los Estados Unidos se caso con Osa Leighty, una muchacha más joven, y se ganó la vida como conferenciante, mostrando a un ávido público ansioso por ver tierras exóticas las imágenes de su viaje con London. Publicó el libro Por los mares del sur con Jack London. Eso le dio la idea de preparar los fondos para hacer una expedición a las Nuevas Hebridas y las Islas Salomón. Llevaría una cámara de filmar, y a Osa.
El matrimonio Johnson rodó las primeras imágenes que se recuerdan del archipiélago de Melanesia. Allí tuvieron un incidente con los nambas, una feroz tribu de caníbales. Osa llamó la atención del cacique de la tribu de los namba mientras Martin filmaba, y los ayudantes rezaban todo cuanto sabían. Por los suelos había restos humanos en diferente estado de preparación. Martin se preocupó al ver que el cacique toqueteaba a su mujer y la pellizcaba, pero su interés no era sexual, sino gastronómico. Estaba sopesando qué partes comerse de esa extraña criatura. Salieron bien librados porque llegó la caballería en forma de fragata de guerra británica. Todos huyeron y se pusieron a salvo.
A su regreso Martin es nombrado miembro del Club de los Exploradores mientras los famosos del momento se codeaban con ellos. Cenaban con Chaplin, tomaban una copa con Houdini, Douglas Fairbanks les pedía un autógrafo.
Después de todas sus peripecias en el Pacífico Sur aprovecharon su amistad con el magnate de la fotografía Eastman, decidieron partir nuevamente de expedición a Kenia, donde esperaban encontrar un lago donde la fauna africana se reunía para beber. Osa dispararía contra los animales mientras Martin se encargaría de las cámaras.
En 1935 añadieron a su flota un par de hidroaviones. Ese año hicieron el primer documental con sonido grabado en el Congo; fueron los primeros en grabar con los recién adquiridos hidroaviones las migraciones de herbívoros del Serengueti; y fueron también los primeros en sobrevolar el monte Kenia y el Kilimanjaro.
En 1937, recién llegados de una expedición en Borneo, el avión que llevaba a los Johnson de Nueva York a California se estrelló cerca de Newhall. Martin murió y Osa quedó malherida. Ese día, Martin había accedido a comprar una casa y adoptar niños, la única aventura que no habian vivido juntos. Osa nunca se recuperó del todo de la perdida de su marido. Murió en 1953, empañada en recuerdos y alcohol, después de haber escrito la autobiografía de sus experiencias: Casada con la aventura.

Para leer:

Por los mares del Sur con Jack Lndon.
Martin Johnson. Ediciones del viento. 2016.

Casada con la aventura.
Osa Johnson. Ediciones B. 2003.

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