viernes, 20 de mayo de 2016

Juanelo Turriano, el ingeniero de Carlos V.

"Fue alto y abultado de cuerpo, de poca conversación y mucho estudio, y de gran libertad en sus cosas; el gesto, algo feroz, y la habla algo abultada, y jamás habló bien en la española".



Esta descripción póstuma la hizo el guipuzcoano Esteban de Garibay, cronista oficial de Felipe II, del ingeniero Juanelo Turriano a su muerte en 1585. Hoy apenas se le conoce por el gran público, a no ser que se sea un chiflado por la historia del Siglo de Oro, pero fue una de las grandes figuras del Renacimiento español por su desmedida dedicación a los  ingenios mecánicos.
Imaginaos que Barack Obama contrata a un joven Bill Gates para que se ocupe de los ordenadores de la Casa Blanca. Eso debió pensar Carlos V cuando hizo traer a su presencia en 1529 a un joven artesano lombardo, Giovanni Turriano para que se conviritiera en el relojero oficial de la Corte española. Fue contratado para que arreglase un reloj fabricado en 1381, regalo del gobernador de Milán, con motivo de su coronación imperial en 1530, en Bolonia.
El monarca acababa de vencer a los franceses en suelo italiano durante la batalla de Pavía, y hecho prisionero al monarca francés, Francisco I. Turriano recibió el encargo de realizar un reloj de 1800 piezas que además de la hora marcara los ciclos de los planetas. Tardó dos décadas en completarlo. Luego se le encargó que realizase un reloj del mismo modelo, pero con cubierta de cristal, para que el monarca y todos los nobles españoles aficionados a la mecánica pudiesen ver como funcionaban los engranajes.
Cuando Carlos V abdicó a mediados del siglo XVI  Turriano se dedicó a diseñar autómatas para que distrajeran los ocios del monarca en el Monasterio de Yuste
Felipe II no está interesado en la mecánica de los relojes, pero contrata a Turriano para que construya la presa de Tibi, la mayordel siglo XVI, en un pantano de Alicante. También colaboró con el arquitecto Juan de Herrera, fabricando gruas para acelerar los trabajos y mejorar las condiciones de vida de los albañiles de El Escorial.
Turriano se trasladó a vivir con su familia a Toledo. El Concejo Municipal le encargó unos ingenios para que el agua del Tajo superara contra corriente un desnivel de 100 metros y proporcionar mediante un pozo artesiano agua fresca a los toledanos. El lombardo construyó en 1569 un ingenios con cucharones y engranajes, que no fue pagado por el Concejo, porque el agua iba a parar al Alcázar, que era propiedad real, y no a las fuentes públicas, que era lo acordado. Turriano construyó un segundo ingenio, por el que el Concejo de Toledo no había pagado en el momento de su muerte.
Eran tiempos de bancarrotas de las Arcas Reales. Explico esto en esta entrada porque tras la muerte del ingeniero real, los toledanos no fueron capaces de mantener en funcionamientos los ingenios  ni impidieron que los amigos de lo ajeno los desmontaran en su beneficio. País...

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