sábado, 9 de julio de 2016

PATTON. (1970)

Otra película historica de Franklin J. Schaffner. Ésta está ambientada en la Segunda Guerra Mundial. El director quería rodar una película sobre el exitoso y conflictivo general aliado. De hecho, había por ahí un guión desde 1953, que no salió adelante, porque la adaptación de la vida de Patton no contaba con el beneplácito de su familia, que temían que se focalizase en sus conductas disfuncionales y al final saliese en la gran pantalla una caricatura sobre quién no fue Patton en absoluto.
Patton fue un personaje fronterizo. Marca una época donde el carisma de los líderes está dejando de ser una baza en el campo de batalla, y estas personas están dejando de ser  conocidas ante la irrupción de unas contiendas cada vez más despersonalizadas. ¿Alguien conoce a alguno de los líderes militares de los últimos años?¿Nos los podemos imaginar en el campo de batalla compartiendo el rancho y los cigarrillos con sus hombres? Suena cruel hablar de la muerte de un hombre valiente así pero Patton murió a tiempo. Cumplió con su destino y desapareció. Fue la clase de persona que siempre quiso ser, y esa fue su victoria.
La cinta le muestra como un individualista incapaz de trabajar en equipo, competitivo incluso con sus camaradas de armas, creyente en la reencarnación - yo también creí en ella durante una temporada relativamente larga-, capaz de sacrificar hombres en aras de esa competividad en las operaciones militares en Sicilia, incómodo para sus mandos...
En realidad Patton no sacrificó hombres por esta razón en ninguna campaña. Sus unidades eran las que tenían el menor número de bajas.
Respecto al episodio de la bofetada al soldado con neurosis de guerra en el sur de Italia, lo cierto es que abofeteó a dos personas. Él mismo se echó a llorar después de hacerlo, consciente de las consecuencias inevitables, de que asunto llegaría a oídos de Dwhigt Eisenhower, el comandante en jefe de las operaciones en Europa, y de que por su educación no sabía obrar según otros códigos.
En la película se nos muestra a Patton disculpándose ante sus subordinados directos y  las WAFS - el personal auxiliar femenino- personalmente por orden de Eisenhower, poco antes de ser retirado del mando del Tercer Ejército. Pero lo cierto es que él mismo insistió en hacerlo. La orden de dejar el mando no había llegado aún.
Los discursos, plagados de expresiones malsonantes e idealizaciones fuertes para personas con un estómago débil, se suavizaron. No querían que el personaje de Patton diese ideas a los activistas contra la guerra de Vietnam de lo que les esperaba en el frente, y se usasen contra las levas obligatorias.
En realidad el lenguaje soez y las alusiones escatológicas acerca de lo que se les debía hacer a los alemanes fueron una manera torpe de compensar el hecho de que Patton tenía miedo de hablar en público con su voz aguda en un tono que hacía inevitable que se escuchasen sus gallos. Hay grabaciones donde este problema es evidente. Tenía miedo a que sus hombres se rieran de él y le perdieran el respeto a causa de su voz.
La película se rodó en España con la ayuda del ejército franquista, que hacía maniobras en 1970, con tanques anticuados de la Segunda Guerra Mundial. El sur de Italia es Almería, el desierto de Argelia es el de Tabernas,  los bosques de las Ardenas son los pinares de Valsaín en Segovia.
George C, Scott (Patton) fue premiado con el Oscar al mejor actor pero se negó a recogerlo. En su lugar mandó a una mujer nativa americana para protestar por la política de la Oficina de Asuntos Indios (el BIA).

Para ver:
Uno de los discursos de Patton (suavizado)

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