sábado, 9 de julio de 2016

NICOLÁS Y ALEJANDRA, de Franklin J. Schaffner. (1971)

Las revoluciones estallan cuando un Gobierno débil e ineficaz trata de reformarse de una forma desafortunada. Pasó en la Francia de 1789 y pasó en la Rusia de 1917. La cinta narra el reinado de Nicolás II, un zar ensismimado en la tradición autocrática de sus antepasados Romanov y que no quiere ver la realidad de los nuevos tiempos.
Le vemos perder una guerra contra Japón en 1905 por negarse a hacer reformas, le vemos indignarse porque la Policia ha disparado durante el Domingo Rojo de 1905 contra los obreros de la Fabrica Putilov, delante del Palacio de Invierno. El general a cargo de la matanza le dice que estos obreros estaban en huelga por la necesidad de reformas liberales. Cuando Nicolás II asegura que los habría escuchado amablemente pero que no hubiera cambiado un ápice su política autocrática, el oficial comenta: "Y pregunta que si hay responsables..."
Mientras tanto la zarina Alejandra le ha transmitido la hemofilia al zarevitch Alexis, poniendo en cuestión el futuro de la Dinastía. Empieza a sentirse culpable y a escuchar los consejos de Rasputín, un monje con una capacidad hemostásica - dicen que detenía las hemorragias con su sola presencia-. Pero también es un jlisti, un monje de una secta ortodoxa herética que busca la unión con Dios a través del pecado.
En 1913 el Primer Ministro Stolypin advierte al zar de las correrías por tabernas de mala muerte de Rasputín y de la influencia nefasta que tiene sobre la zarina. Este decide alejar al monje jlisti de San Petersburgo, pero por desgracia poco después los bolcheviques matan con una cartera bomba a Stolypin.
Aquí debo hacer dos incisos: Stolypin organiza los fastos del 300 Aniversario de la Dinastía Romanov en 1913, cuando en relidad el atentado que lo mató sucedió en 1911. También datan en 1905 la reunion en Londres que fundó el Partido Bolchevique cuando tuvo lugar en 1903.
La película cuenta de forma muy libre los acontecimientos que rodearon el asesinato de Rasputín a manos del príncipe de etnia tártara Feliks Yussupov en diciembre de 1916.
Pero ya nada puede salvar a la Dinastía. El Ejército ruso no puede competir con el alemán y sufre varias derrotas, a pesar de que el propio zar Nicolás II se involucra en la dirección de la guerra. Se ve obligado a abdicar ante el Gobierno Provisional de Kerensky. Este los envía a Siberia, al exilio, mientras trata de mala gana de poner orden. Los bolcheviques se hacen con el poder en octubre de 1917 y retienen a la familia Romanov en la casa Ypatiev, en Yekaterimburgo, donde serán ejecutados.

Otros fallos:

En el filme la familia real es asesinada por sorpresa. En el mundo real se los bajó al sótano con la excusa de hacerles una fotografía, se les leyó los cargos de traicióm, y fuero ejecutados.

También son enviados a la casa Ipatiev juntos, cuando lo cierto es que primero se envió al zar, a Alejandra y a la Gran Duquesa María. El zarevitch Alexis y sus tres hermanas fueron retenidos en Tobolks a causa del mal estado del príncipe heredero.

La casa Ipatiev no estaba en el campo sino en el casco urbano de Yekaterimburgo.

Para ver:

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