miércoles, 5 de octubre de 2016

El boomerang, arma de guerra.

En 2014 se encontraron los restos de un hombre de entre 20 y 30 años en un banco de arena de Australia. Resultó ser un aborigen. Los forenses pensaron al principio que se trataría de una víctima de la Policía Nativa, un cuerpo paramilitar del siglo XIX, que había matado a algunos aborígenes por diversión o para proteger los intereses de los colonos blancos.
Pero las dataciones de los huesos por radiocarbono indicaron que el sujeto, que tenía una bracha en el cráneo, había muerto en el siglo XIII, antes de la llegada de los europeos y sus armas de metal. Un examen más detallado del cuerpo indican que Kaakutka, bautizado así por William Bates, miembro del clan aborigen australiano Baakatji, tras encontrar los restos, ya era un guerrero experimentado con bastante traumatismos en la cabeza, realizados por una macana con dientes de tiburón y un boomerang. El boomerang fue lo que lo mató.
"Esto rompe con la idea de que los aborigenes australianos son un pueblo de cazadores y recolectores pacífico. Lo que no sabemos es si estas fricciones entre clanes eran exclusivas de la zona donde Kaakutja vivía, y se trató de una guerra que abarcó toda Australia", dice Michael Westeway, un antropólogo biológico de la Universidad de Griffith, en Australia."Algunas pinturas rupestres de la zona muestra a los nativos luchando con escudos, garrotes con dientes de tiburón y boomerangs. El boomerang también servía, aparte de ayuda para la caza y como arma, para hacer música y despiezar las presas".

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