sábado, 28 de enero de 2017

NEGACIÓN, de Mick Jackson. ¿La Shoah es solo un concepto o una realidad?



Es muy fácil ordenar atrocidades sabiendo que uno jamás se manchará las manos. Durante los Juicios de Nüremberg de 1946 se jugó la baza de las atrocidades del Holocausto, pese a que ni a los acusados ni a los vencedores les gustase demasiado defender a esas víctimas en concreto. Rudolp Hess no quiso mirar las imágenes de las pilas de muertos y de los supervivientes malnutridos y cubietos de andrajos. "No es verdad", musitó. "Callate, Rudi", gruñó Hermann Göering.
Esta producción británica nos muestra que los historiadores no son precisamente seres inocentes y libres de la tentación de manipular. Como el negacionista del Holocausto David Irving, un admirador de Hitler, fotografiado en compañía de líderes neonazis, no podía cambiar el resultado de la Segunda Guerra Mundial decidió distorsionar los hechos.
El Holocausto no había tenido lugar. Sí, rectificó en el juicio de principios de 2000, había tenido lugar pero no se había ejecutado a nadie. Hitler no tenía responsabilidad ni conocimiento del mismo. El trato dispensado a los judíos no difirió del dado a los pilotos de la RAF derribados y capturados en territorio ocupado. No había cámaras de gas, etc...
La película se centra en la demanda judicial de Irving (Timothy Spall)por supuesta difamación contra la historiadora Deborah Lipstadt (Rachel Weitz) de 1996 por incluir su nombre en un libro llamado LA NEGACIÓN DEL HOLOCAUSTO. Irving necesitaba ingresos, ya que las editoriales se negaban a publicar sus controvertidos ensayos históricos. Las fotografías que obraban en poder de Scotland Yard del historiador en compañía de líderes neonazis, empeoraban las cosas.
La demanda era una forma de conseguir popularidad y dinero. Irving decía que los propios judíos lo hacían tatuándose números en los brazos para exigir reparaciones personales del Estado alemán, así que era válido.
Lipstadt decidió no subir al estrado de los testigos a un superviviente del Holocausto y llamar en su auxilio a ingenieros, historiadores y militares.El juicio contra la escritora y su editorial, Penguin Books, se celebró entre el otoño de 196 y el invierno de 2000.

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