martes, 11 de abril de 2017

Glenn Gould, un pianista mítico con Síndrome de Asperger.

Desconcierto absoluto en el Carnegie Hall. Antes de proceder a dirigir un concierto con la Filarmónica de Nueva York, el director Leonard Bernstein sale al proscenio y se dirige al público. Dice que no está de acuerdo con el modo en que se van a interpretar sus directrices por parte del pianista del Concierto para Piano Nº 1 en re menor de Brahms.
¿Por qué sigue con el plan? Porque el pianista es nada menos que Glenn Gould, "con un concepto particular de la pieza tan interesante como para pensar que ustedes merecen escucharla", aclara Bernstein.
A continuación, los espectadores de aquel concierto del 6 de abril de 1962 ven aparecer a un hombre desaliñado y acomodarse en una silla vieja- siempre la misma- con las patas demasiado cortas. Cuando Gould se ha acomodado en su asiento sin cojín las teclas le llegan a la altura de la nariz.
Cuando Gould tocaba solía entrar en extasis y terminaba silbando o tarareando por encinma del sonido de las teclas las melodías. Incluso a veces se quitaba los zapatos para sentirse más cómdo. Pero velía la pena. Su ritmo era más suave que el del resto de los pianistas.
Glenn Gould tenía tres cualidades: en primer lugar, una meoria que le permitía tocar de memoria las partituras tras leerlas una única vez, una increíble capacidad de concentración y "un oído absoluto, que me permite scuchar cerebralmente las polifonías más complejas y, por tanto, estudiar o componer paseando, incluso en medio de una multitud", cuenta Gould en su libro NO, NO SOY EN ABSOLUTO UN EXCÉNTRICO (Acantilado).
Gould llebaba abrigo, bufanda y guantes incluso en los más torridos veranos. Sumergía sus manos y brazos en agua caliente, en una operación de higiene que recordaba a las de los cirujanos. Para nadar, empleaba unos guantes que se extendían hasta las axilas.
Es posible que Glenn Gould, el genial pianista, suriera Sínrome de Asperger, y su area de especialidad fuera la música. Hijo de una pianista aficionada, sabía leer partuturas y tocarlas al piano a los tres años. Estudió hasta los 19 años piano, órgano y composición. A los 19 años ya no existía nada que un profesor de Conservatorio pudiera enseñarle. Lo había asimilado todo.
Era una extrella, pero no un divo. Le angustiaba el efecto que tenían sobre el público sus apariciones y le daba miedo el fracaso. Canceló más de un concierto alegando que no estaba en condiciones de dar lo mejor de sí mismo. "O lo excelso o nada", solía repetir.
En 1964, en lo mejor de su carrera, se retiró. Ya no aguantaba la presión del público. Por suerte existían los estudios de grabación. Grabó muchos discos, pero solo repitió partitura con las Variaciones de Bach, tanto en 1955 y en 1981. Y lo hizo por una cuestión de tecnología, de mayor calidad de sonido.
Se automedicaba porque era un perfecto hipocondriaco. Esto causó su muerte, no porque un fármaco le sentara mal,sino porque cuando se quejó de una infección de pulmones, ninguno de sus tutores le hizo caso. Murió a los 50 años, en 1982.

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