domingo, 2 de abril de 2017

Los hermanos Wriht y el Flyer I

El 17 de diciembre de 1903 una estructura voladora más pesada que el aire no se estrelló. Parecía imposible que aquel armazón de madera cubierto de tela no se estampanara contra la arena de Kill Devils, en Carolina del Norte. Pero no sucedió nada de todo aquello.
El Flyer I, equipado por un motor construido por dos fabricantes de bicicletas de Ohio, los hermanos Orville y Wilbur Wright, quedó suspendido durante 12 segundos y recorrió 37 metros. Estaba traccionado por un motor especial fabricado por los mismos parientes.
Los Wright siempre habían querido volar desde que leyeron el mito de Ícaro. Era el hijo de Dédalo, el inventor del rey Minos. Además de construir el Laberinto para esconder a su horrible hijo, engendrado por su esposa Pasifae con un toro, el Minotauro, fue castigado por su complicidad en aquel monstruosos coito. Para escapar del Laberinto Dédalo construyó una alas de cera para cada uno, pero advirtió a su hijo que no se acercase al Sol. Ícaro desobedeció y se estrelló contra el Egeo.
También les inspiró un juguete volador regalado por su padre y las hazañas de Otto Lilienthal, un aventurero que hacía travesías  entre 1891 y 1896 con aparatos más ligeros que el aire. El primer aeroplano de la Historia estaba construido con madera de abeto y fresno. Las alas, de armazón de madera, estaban recubiertas de tela de muselina y unidas por tensores de hilo de acero. El motor tenía cuatro cilindros y estaba propulsado por agua. Consumía gasolina, tenía una potencia de 12 caballos y pesaba 40 kilos.

FICHA TÉCNICA DEL FLYER I.

Envergadura: 12,24 metros.
Longitud. 6,42 metros.
Altura: 4,1 metros.
Peso en vecío: 274 kilos.
Velocidad: 48,3 kilómetros/ hora.

Tan solo cinco mirones y un perro contemplaron el primer vuelo tripulado de la Historia. Ese día se realizaron cuatro vuelos de prueba, el último de los cuales duró 59 segundos. El fotógrafo John Daniels inmortalizo la jornada histórica. El Flyer I fue restaurado en 1985 y desde entonces reposa en el Museo del Aire y del Espacio Smithsomian en Washington D. C.
Con su éxito en el arenal de Kill Devils, los Wright siguieron diseñando prototipos de avión, uno de los cuales recorrió 100 kilómetros en dos horas.

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