viernes, 7 de julio de 2017

El Ministerio del Tiempo y el marqués de Comillas.

Uno de los criados del marques de Comillas ha disparado por error contra el rey Alfonso XII el mismo día de 1881 en que le proporcionaba el título de Grande de España a su amo. Y digo bien. Porque la Patrulla, en su intento de salvar la dinastía borbónica, descubrirá que Tomasín fue separado de su madre en la Cuba Colonial, y que a manos de Tomasín, antes de morir llegó el asiento de esclavos fatídico con la información sobre su origen.

Un poco de Historia.

La relación de España con la trata de negros es bastante polémica. La película AMISTAD, de Steven Spielberg, nos mete de lleno entre un conflicto judicial entre Isabel II y el presidente Van Buren - este presidente era un zoquete político- por la posesión de unos esclavos capturados en África Occidental.
Los propietarios del buque falsificaron un asiento de negros donde decían que los esclavos se habían criado en los ingenios de azúcar cubanos y que se trataba de comercio interno, lo que los defensores abolicionistas refutaron ya que los esclavos mendé no entendían ninguna palabra de español. De todas maneras seguía siendo comercio ilegal, porque las leyes prohibían tratar esclavos en el hemisferio Norte desde 1820.

El marqués de Comillas fue uno de esos indianos desesperados que fueron a Ameríca en busca de oportunidades, en su caso en 1831. Ahora sabemos que fue el prototipo de rompe esclavos despiadado, que trata de limpiar su conciencia en la Península construyendo la Universidad Pontificia. No la vio terminada porque murió en 1883. Parte de su fortuna provenía de una flota transatlántica de transportes de tropas para la Primera Guerra de Cuba, hasta la firma de la Paz de Zanjón, y del monopolio de los barcos correo. Cuando murió en 1883, Alfonso XII dijo que España necesitaba más hombres como Antonio López, marques de Comillas. Más tarde se supo lo de la trata de negros y una de las calles que tenía en Barcelona pasó a denominarse en el nomenclator municipal como Calle Nelson Mandela.
Como buen burgués de la Revolución Industrial el buen marqués veía las relaciones de patronos y obreros como un asunto de darwinismo social, de explotación. Cuando se supo lo de su relación con la trata de esclavos se propuso sustituir su estatua por una de Françesc Ferrer y Guardia, un pedagogo inocente acusado con pruebas insuficientes de ser el instigador de los sucesos de la Semana Trágica de 1909.

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