jueves, 12 de octubre de 2017

450 º Aniversario del Camino Español. Cómo eran los ejércitos entre 1550 y 1650.

Unos cincuenta militares han marchado este 12 de octubre vastidos como soldados de los Tercios de Flandes. Lo han hecho para conmemorar el 450 Aniversario de la ruta que conectaba por tierra los Países Bajos con el corazón de la monarquía hispánica.

Allá estaban. Entre los soldados con traje de camuflaje y los blindados aparecieron unos soldados con gregüescos y coraza, armados con picas y arcabuces, que parecían un puro anacronismo. Se trataba de un grupo de militares del Regimiento de Infantería del Inmemorial del Rey. Y es que este año se conmemora el 450 aniversario del Camino Español, una ruta que entre los siglos XVI y XVII mantenía conectados los Países Bajos, entonces bajo el dominio español, con el corazón de la monarquía hispánica. La Guerra de los Ochenta Años o Guerra de Flandes (1568-1648) resultó ser una sanguijuela voraz para las arcas españolas, y todo para qué, para acabar reconociendo la soberanía de esos territorios.

Por aquella época, aventurarse por el Atlántico era una aventura de imprevistas consecuencias. Las técnicas de navegación no estaban tan depuradas como durante el siglo XVIII, los ataques de corsarios ingleses o de barcos armados flamencos eran una amenaza a tener en cuenta. Pero la Guerra de Flandes era el tipo de conflicto que España ya no podía ganar pero tampoco se podía permitir perder.

Hacia 1641, según cuentan las crónicas, los soldados europeos gastaban una estampa desharrapada y andaban descalzos por la nieve. Tenían que saquear - forrajear lo llamaban- si querían comer, y a veces el campesino al que despojaban estaba tan hambriento y desesperado como el Tercio de Flandes que se lo quitaba todo. Cuando había carros de bagajes en el convoy de soldados en marcha te encontrabas con raciones de yeso en lugar de harina, o harina sin moler. Quienes comieron semejante bazofia murieron de hambre y los que no la probaron también murieron.

Obligados los Tercios a admitir criminales para reponer las frecuentes bajas, sus soldados se contagiaron de la picaresca, tan en boga en el siglo XVI. Holgazanería, brutalidad, bravuconería y afición al juego. Pero como las frecuentes guerra entre 1550 y 1650 obligaban a los ejércitos a tener los mismos elementos criminales, es claro que cuando estos soldados se licenciaban se convertían en salteadores de camino.



La mayor parte del ejército de Flandes empleó el Camino Español, lo que era toda una hazaña logística para la época. La ruta comunicaba Milán con Bruselas. Un segundo recorrido se abrió en 1622 gracias a la alianza con la Casa de Saboya. Los Tercios recorrían los 1200 kilómetros que separaban Milán de Namur (Bélgica) en 40 o 50 días. A los soldados solían acompañarles sus familias, sus sirvientes y proveedores, así como prostitutas y funcionarios. Se precisaban proveedores de vituallas y forrajes para evitar los conflictos que provocaban los saqueos, así como ingenieros que levantaban puentes y médicos cirujanos, como lo fue a comienzos del siglo XVI Ambroise Paré, el padre de la cirugía moderno. Todo tan difícil como poner una pica en Flandes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario