domingo, 10 de diciembre de 2017

PERFECTOS DESCONOCIDOS, de Alex de la Iglesia.

Por una vez en la vida, el material que usa Alex de la Iglesia no es enteramente suyo. sino del director italiano Paolo Genovesese. La idea es de lo más sencilla, casi teatral. Tres parejas y un hombre soltero - y gay- se reúnen para cenar en el apartamento de uno de ellos. Como juego de sociedad, y presuponiendo erroneamente que se conocen bien entre todos, deciden utilizar sus teléfonos celulares para leer durante la cena los mensajes y textos que vayan llegando.

Descubriremos que el joven taxista es un promiscuo incapaz de tener el pene dentro de los calzoncillos. Además se ha acostado con la esposa del cirujano plástico anfitrión. Otra pareja se engaña mutuamente en asuntos sexuales. Y el profesor de gimnasia gay sale del armario contra su voluntad.

Mi jefe Félix Díez compara esta película con UN DIOS SALVAJE, donde una pareja intenta negociar con otra una compensación por una gamberrada hecha por sus hijos pequeños en el parque. Del tono asertivo, casi empalagoso, acaba pasándose a un tono hosco y brutal donde todas las frustraciones de estas dos parejas salen a la luz.

Secretos hemos tenido siempre pero ese ansía por saber, por aprehender el conocimiento, como si saberlo todo de una persona significara tener su alma, no puede ser bueno. No es que estas parejas se engañen entre ellas, sino que entra en juego el deseo burgués de mantener las formas y el deseo capitalista de poseer al otro a través de sus secretos.

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