miércoles, 14 de marzo de 2018

Al gulag por amor.

Lina Prokófiev, madrileña, sofisticada y de exquisita educación, se hizo internacional al casarse con el mundialmente conocido compositor ucraniano Seguéi Prokófiev.


Su vida transurrió plácida entre las vanguardias artísticas parisinas hasta que Serguei empezó a sentir añoranza de la Unión Soviética y aceptó una invitación de Stalin para regresar. En 1948, el compositor encontró una compañera sentimental más interesante que Lina, y las autoridades aprovecharon para condenar a esa extraña a trabajos forzados.. Así al menos lo cienta Valentina Chemberdji en su libro UNA ESPAÑOLA EN EL GULAG.

Carolina Prokófiev nunca habló en los 21 años que pasaron desde su liberación de su estancia en los campos de concentración de la URSS. Simplemente se refería a su estacia en ellos como "mi tiempo en el Norte".

Nacida en Madrid en 1898 coma Carolina Codina, Lina fue huija del cantante de ópera Juan Codina. Su madre era la aristócrata polaca Olga Nemiskaia. En 1948 las autoridades rusas la condenaron a trabajos forzados en un campo de concentración más allá del Círculo Polar Ártico. ¿Su delito? Lina tenía un carácter incómodo para el régimen: cantante de profesión, se había criado como una mujer libre, dominaba seis idiomas...No era para nada la matrona obrera que preconizaba la propaganda soviética.

Lina y Serguéi se conocieron en Nueva York en otoño de 1918. Ella tenía 21 años y él, 27. Pertenecían a una generación de exiliados que huyendo de los efectos de la Revolución Bolchevique llevaban la cultura eslava y centroeuropea a los Estados Unidos. Lina se quedó prendada de Serguéi mientras este tocaba el Primer Concierto papa Piano en el Carnegie Hall. Tras cinco años de noviazgo, se casaron en 1923 en Alemania.

En 1936 después de varias estancias cortas en Rusia, Prokófiev deja su casa de París y se instala con Lina y sus dos hijos en Moscú.. ¿Por que un creador que no es filocomunista deja su cómoda vida burquesa en Europa y se va a Moscú? En primer lugar, por ingenuidad política, creía que Stalin estaba limando las asperezas de su régimen, y por otro por nolstalgia de la patria.. Prokófiev añoraba unirse a personajes como Meierhold, Eisenstein, Stanislavski y Maiakovski. El público y los intelectuales moscovitas lo adoraban. Las autoridades deseaban usar a Prokófiev como un peón en su tablero propagandístico.

En los primeros años, la vida de los Prokófiev fue relativamente fácil para la pareja. Los hijos asistían a un colegio angloamericano para hijos de personajes públicos que habían vivido una temporada fuera de Rusia, y las autoridades les permitían salir de gira por los Estados Unidos, mientras los hijos se quedaban como "rehenes" en la URSS.

En 1937 Stalin decide que los creadores son unos privilegiados que viven en una burbuja de comunidad inmerecida y empieza a arrestar a los padres de los alumnos del colegio angloamericano. Lina presiona a Prokófiev para que abandona la Unión Soviética pero este teme que le boicoteen las obras o que le denieguen el permiso. Están atrapados en la Unión Soviética. Muchos de los amigos de Lina le retiran el saludo por miedo a las represalias del NKVD.

Serguéi se enamora de otra mujer más joven, Mira Mendelson, estudiante de literatura y miembro de las Juventudes Comunistas. Sin el interés de Prokófiev por su primera familia, ahora las autoridades pueden actuar contra esa "burguesita" molesta que es Lina.

Durante la Segunda Guerra Mundial los artistas son enviados al Caúcaso para protegerlos de los nazis, mientras que Lina se queda en Moscú como traductora de una agencia de noticias. Sus contactos con diplomáticos extranjeros y sus visitas a embajadas la ponen en el punto de mira del NKVD.

Lina tenía el teléfono intervenido y era consciente de que los agentes del MGB la seguián pero no la arrestaron hasta 1948. Hemos hablado con Sviatoslav, el hijo mayor de la pareja. Le preguntamos cómo es posible que Prokófiev no abogase por la liberación de su mujer. Sviatoslav niega con la cabeza, suspira y dice con tristeza: "Eso demuestra que en Occidente se sabe muy poco de lo que fueron aquellos años. Las esposas de Kalinin, el presidente de la URSS, y de Molotov, el jefe de la diplomacia extranjera, estaban en el gulag, y sus maridos no se atrevían a hablar en público de ellas para no caer en desgracia ante Stalin".

Lina fue sentencida a 20 años de trabajos forzados en el campo de Avers, cerca de Jarkutá (Tierra de Osos), una zona de hielo permanente donde muchas veces se despertaba con el pelo congelado a causa de las bajas temperaturas. Su trabajo consistia en llenar de nieve barriles de arenques y trasladarlos de aquí para allá entre varias mujeres.

En 1953 llegó una amnistía generalizada y la condena de Lina fue rebajada a 8 años. En 1956 los hijos, Sviatoslav y Oleg, recibieron un telegrama con las palabras: "Salgo esta misma tarde. Esperadme 8:30 en la estación". Lina empezó una nueva vida en Moscú, dispusta a dejar el país en cuanto pudiera, lo más pronto posible, que resultó ser en 1974. Se instaló en Londres.

Prokófiev murió durante el encarcelamiento de su esposa. Stalin decidió que la música del compositor ya no era lo suficientemente soviética y empezó a vetarla. Serguéi murió en 1953 de insuficiencia vascular, exactamente el mismo día en que fallecía Stalin. No se informó en la prensa del deceso del compositor. Los amigos y familiares tuvieron que llevar macetas con flores de sus casas al entierro.

Lina no solia hablar con rencor de la experiencia del gulag, pero sí con rencor de Mira Mendelson, a la que responsabilizaba de su ruptura matrimonial. Murió en Londres mientras confundía a sus enfermeras con las guardianas del gulag. Sus últimas palabras, en estado de semiinconsciencia fueron: "Soy inocente. Soy inocente." Era 1989.

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