viernes, 6 de abril de 2018

La construcción del Canal de Suez.

Miles de obreros muertos y 17 millones de libras (del siglo XIX), este fue el precio de construir el Canal de Suez, la línea marítima que unió Europa y Oriente pronto cumplirá 150 años. Así se hizo realidad el milenario sueño de Ramsés III.

-Un defecto de la geografía, 162 kilometros entre el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo- dijo Ferdinand Lesseps, cónsul de Francia en Alejandría, mientras examina un mapa de Egipto.

El anciano Mehmet Alí, valí, miraba el mapa también y asentía. Mehemet quería modernizar Egipto, pero le parecía muy comprometido cavar una zanja de 10 metros de profundidad a lo largo del istmo de Suez.

-Es posible- le tranquiliza Lesseps.-Los barcos que pasen por eta ruta acortarán 8.000 kilómetros a lo largo de la costa africana. Del Mediterránio al índico en unaspocas jornadas. Los derechos de peaaje amortizarán los gastos y financiarán la modernización de Egipto. Ya hay en su país ingenieros franceses construyendo carreteras y presas.

Pero, ¿por qué se opone Gran Bretaña a unas obras que reafirmarían su poderío en las colonas de Asia? Porque los ingenieros británicos tenían su propio proyecto en la manga: una línea de ferrocarril que unía Suez y Alejandría, que permitía desembarcar las mercancias en un punto del recorrido y reembarcarlas en el otro extremo. También se le había ocurrido una idea de Canal al general Francis Randow Chesseny, pero fue desestimada.

Otra de las razones para no construir el Canal era que un incremento de la influencia francesa sobre Egipto desequilibraría la balanza entre las potencias europeas tras el colapso del imperio napoleónico.

En 1854 Lesseps obtiene el permiso de inicio de las obras de Saíd Pasha, hijo y sucesor de Mehmet Alí como valí de Egipto y Sudán, para que constituyera una compañía que permitiera la construcción de un Canal abierto a la navegación internacional. Egipto cedería su explotación durante 99 años y recibiría un 15 por ciento de los ingresos.

Se creó la Compagnie Universelle du Canal Maritime de Suez en 1858, con sede en París. Los planos topograficos fueron realizados por elingeniero austriaco Alois Negrelli, auxiliado por un equipo de doce expertos internacionales. El capital de salida fueron 40.000 acciones de 500 francos.

Y el 25 de abril de 1859 comenzaban las obras, con una solemne ceremonia a la que asistieron Napoleón III y su esposa, la española Eugenia de Montijo.

La mano de obra eran campesinos que, como en tiempo de los faraones, debían dejar sus terruños para trabajar a la mayor gloria de Egipto. Las condiciones insalubres de los barracones donde se hacinaban, las jornadas agotadoras de trabajo hicieron que la mortandad se disparase. Las cifras oficiales hablan de 30.000 muertos, mientras que las cifras egipcias hablan de 100.000 vidas segadas a la mayor gloria del colonialismo. Los británicos protestaron ante los foros internacionales, por supuesto.

-Son las mismas que las que provocó la construcción de su ferrocarril.- replicó Lesseps.

En las obras, de 10 años de duración, participaron, en distintos turnos, hasta un millón y medio de obreros. El Canal se dio por concluido en 1869. Era una zanza inundada desde Port Said hasta Port Tewfiq. Tenía 162 kilómetros de largo, 22 metros de ancho en el fondo, 58 metros en la superficie, y 8 metros de calado. Había costado 17 millones delibras esterlinas, el doble de lo presupuestado, pero la diferencia la habían pagado encantado los accionistas de la Banca de Rothschid, la rama francesa de la saga de banqueros judíos.

Ismail Pasha invitó a la solemne apertra de las instalaciones a los principales mandatarios del mundo. Asistió Francisco José - el emperador de Austria-, el sultán de Turquía, el sha de Persia, Napoleón III y su esposa Eugenia de Montijo

Las autoridades egipcias organizaron un banquete donde no se descuidó ningún detalle: cristalería de Bohemia, luminarias, platos de la cocina francesa... En 1870 Verdi estrenó Aída, una ópera ambientada en el Antiguo Egipto, que fue un éxito por la espectacularidad del montaje. Por la noche, más de 400 barcos de todas las naciones recorrieron en Canal con las banderas desplegas y luminarias en los mástiles. La propia Eugenia de Montijo y su hija Luísa, grandes entusiastas del proyecto, recorrieron durante cuatro días el Canal en su yate personal, entre bailes y festejos sociales.

En 1875 Ismail Pasha vendía su paquete de acciones del Canal. Los compró un zorro político en la politica internacional: el primer ministro Disraeli, que abría las puertas de este modo a un Egipto bajo protección británica.


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