viernes, 15 de junio de 2018

La epidemia mortal de baile de 1518.

La misteriosa epidemia comenzó en Estrasburgo en julio de 1518, cuando una mujer llamada Troffea comenzó a bailar en una de las calles de la ciudad. Una semana después ya eran ocho los bailarines, y para agosto ya hablamos de 400 danzantes descontrolados. Los sermones de los curas, los bandos municipales y los escritos del médico y alquimista Paracelso han permitido reconstruir este extraño acontecimiento cuya final fue la muerte de  muchos de los danzantes.

Durante aqullas semanas murieron 15 personas al día por simple agotamiento, derrame cerebral o por infarto. Las personas no podían dejar de danzar, retorciéndose de dolor, mientras suplicaban que los ataran. Cuando varios mocetones sujetaban a uno de los bailarines se calmaba, pero cuando lo soltaban volvían los dolores y la necesidad de bailar.

Las autoridades construyeron un tablado donde los bailarines podían desempeñarse a su gusto. Algunos las molestias les duraban dos días, pero la gente seguía creyendo que estaban apestados por lo que seguían bailando. Muchas de las personas caían muertas por el sobreesfuerzo. Los que dejaban de moverse quedaban paralíticos. Para septiembre no se dieron nuevos casos, según el historiador británico John C. Waller en su libro UN TIEMPO PARA BAILAR, UN TIEMPO PARA MORIR. LA EXTRAORIDINARIA HISTORIA DE LA PLAGA DE BAILE DE 1518 (2008)

¿Cuál fue la causa de este fenómeno? Una teoría apunta a una intoxicación colectiva por productos psicoactivos del hongo del cornezuelo, que crecen en granos de trigo, cebada y centeno. Se trata de la ergotamina, cuya estructura está relacionada con el ácido lisérgico (LSD). Waller sospecha que la epidemia pudo deberse a un episodio puntual de extrema hambruna, una de cuyas consecuencias fueron unas fiebres altas y los movimientos descontrolados de los afectados.

Hubo otra epidemia mortal de baile en Bruselas en 1564 y de la que tenemos testimonio gracias a un grabado de Pieter Brueghel. Después del años 1600 ya no se sabe más de esta  misteriosa enfermedad, conocida desde el siglo VII como "el baile de San Vito". Algunos de los afectados chillaban de terror e invocaban a Dios y al diablo.

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