lunes, 16 de julio de 2018

Un padre valiente rescata a su hija de las garras de una secta.

Alberto Aguilar ha conseguido la detención del gurú y la localización de la joven, que acaba de ser madre en Perú.


Al cierre de la edición de la revista del corazón PRONTO, Aguilar no ha podido hablar con su hija. Tampoco ha podido abrazarla porque no ha sido conveniente desprogramada y todavía rechaza a los suyos. Rescatada de un campamento en la selva peruana a Aguilar le espera una formidable tarea: recuperar el afecto de su hija. También tiene que afrontar el hecho de que el líder Félix Steven Manrique, un mesiánico electricista peruano, vaya a prisión por tráfico de personas. Si consigue estas dos cosas, podrá plantearse volver al hogar con su hija Patricia y el bebé que dio a luz hace un mes.

Hasta la desaparición de su hija hace 18 meses, Alberto Aguilar, de 47 años, era un hombre que se ganaba la vida repartiendo levadura con una furgoneta en las panaderías de Elche. Petricia era su hija mayor con 18 años. También tiene un hijo de 13 años llamado Aleix.

Hace dos años Patricia empezó a consultar páginas de temas esotéricos en Internet para paliar el dolor por la muerte de un tío materno al que adoraba, a causa de un fulminante cáncer de páncreas. Estudiaba Bachillerato Artístico en el Instituto Carrús de Elche, la joven buscaba información sobre el significado de los sueños cuando la contactó Manrique. Poco a poco el gurú se fue ganando la confianza de la muchacha hasta construir una dependencia emocional y convencerla de que formara parte de una secta apocalíptica llamada Gnosis.

La pesadilla comenzó para los Aguilar el 7 de enero de 2017, cuando Patricia celebró so 18º cumpleaños en un restaurante. La chica le dijo a Alberto que iba a celebrarlo a casa de una amiga ,porque también sus amigos tenían derecho a celebrar su mayoría de edad. Al día siguiente, Alberto notó que faltaba 6.000 euros en efectivo que guardaba en su domicilio. Telefoneó a su hija para saber si sabía algo de tan peliagudo asunto, y tras varias evasivas, les dijo. "Estaré bien. Os hablo en unas horas".

Extrañado, Alberto entró en la habitación de su hija. Encontró varios libros esotéricos, escritos doctrinales de la secta Gnosis y notas de cómo casarse en Perú. En el ordenador de Patricia encontraron conversaciones de chat con el autoproclamado "Príncipe Gurdjieff". Con la ayuda de su sobrina Noelia Bru, descubrieron que aquel oscuro individuo también se hacía llamar uno de los "Siete Reyes de la Creación" y que tenía un chat de conversaciones con otras 3.000 menores a las que daba consejos sobre como depilarse el pubis, les pedía fotos, y ofrecía regalos y ofertas de operaciones de pecho y caderas. Con eso ya están marcados sus verdaderos intereses.

Con la ayuda de Maite Rojas, la abogada de SOS Desaparecidos se dio una alerta internacional y se hicieron campañas de pegado de carteles con la cara de Patricia en España y Perú. "La Policía no nos ha ayudado nada. El trabajo lo hemos tenido que hacer la familia y Maite Rojas", dijo Noelia Bru, portavoza de la familia en una reciente rueda de prensa.

En marzo de 2017 reciben un chivatazo. Patricia había volado de Lima a Santiago de Chile, donde rechazaron su entrada. Al parecer iba drogada y acompañada por un hombre que se comportaba con ella de forma despótica. Alberto seguía enviando mensajes a su hija. Esta le respondía que si seguían llamando no regresaría a casa o que no lo haría si dejaban de enviarle dinero, que, Alberto, por supuesto, no envió. En los últimos tiempos, los Whatssap eran insultantes, y ya no los escribía Patricia sino Manrique.

Patricia apareció en un conocido talk show de las televisiones privadas españolas para decir que su padre era un hombre que nunca estaba, que su madre se pasaba las horas jugando en el ordenador, que la habían criado sus abuelos y su tío paterno, etc... Todo mentira. Alberto Aguilar lo desmintió todo en los medios de comunicación.

Aguilar viajó primero a Guipuzcoa, donde se encontraba otra familia cuya hija había sido captada por el "Príncipe Gurdjieff". No quisieron denunciarle. Cuando viajó a Lima tuvo más suerte y contactó con enemigos de Steven Manrique. Los padres de una menos de la que el gurú había abusado sexualmente y una ex pareja con la que había tenido un hijo y que no recibía la manutención legal. La madre de Manrique había interpuesto una denuncia por violencia familiar pero el padre del gurú lo echó del apartamento familiar casi a patadas. Pero Alberto pudo saber por la buena mujer que su hija había estado en ese apartamento algún tiempo atrás.

En su segundo viaje a Lima, alojado por la familia de otra chica captada, Alberto empapeló la capital de carteles con el rostro de su hija ofreciendo una recompensa de 10.000 soles a quien aportara algún dato sobre su paradero

Siguiendo una pista llegó hasta un piso donde Manrique y su harem habían vivido hasta que su cara empezó a salir en los periódicos y la televisión peruanos. La vivienda, supuesta sede de la ONG tapadera Acoracom, estaba destrozada. "Encontraron restos de violencia física, puertas destrozadas. Los vecinos explicaron que oían gritos y veían a las chicas sumisas y con moratones caminando detrás de Manrique", explicó Bru. "Ellas le mantenían con lo que ganaban con la venta ambulante".

Alberto pagó de sus bolsillos el sueldo de varios inspectores de la Policía de Lima que aducían falta de medios para seguir adelante con las investigaciones. Finalmente se pudo geolocalizar a Steven Manrique con la señal de seis de sus 25 móviles. Estaba en San Martín de Pangoa, en plena selva peruana. En la casa de campo donde lo detuvieron estaban dos de sus "esposas". Ni rastro de Patricia.

Las escuchas revelaron que se encontraba sola en una choza en Alto Celerín cuidando de los cuatro hijos mayores del Príncipe y de su propio bebé, de un mes, al que había alumbrado sin más ayuda que la de una vecina. Un parto de riesgo, ya que Patricia, como su padre, sufre una cardiopatía congénita. Encontraron al bebé envuelto en trapos,lleno de picaduras de insectos y durmiendo colgado de una malla en el techo "para evitar serpientes y arañas".

La policía detuvo a Steven Manrique, al que casi linchan a la llegada a una comisaría de Lima. Las tres "mujeres", una de ellas embarazada, y los menores "que se hallaban sucios y desnutridos" reciben asistencia psicológica por parte del Ministerio de la Mujer peruano. Las dificultades burocráticas para repatriar a Patricia son descomunales porque su hijo es ciudadano peruano, y Patricia no quiere ver a su familia y dice que se ha mudado a Perú por su propia voluntad.


1 comentario:

  1. Si usted desea liberar a algun ser querido de una secta destructiva,voy a hacer un par de recomendaciones.El libro del experto en sectas Pepe Rodriguez((tu hijo y las sectas))de Temas de Hoy y la asociacion Redune que da apoyo a gente afectada por mesias.

    ResponderEliminar