Es el Santo Grial del alpinismo: la cámara de fotos Kodak que Andrew Irvin llevaba en su ascenso al Everest en 1924 y que probaría que, antes de morir, él y George Mallory fueron los primeros en coronar la cima del Everest. El cuerpo jamás ha aparecido. Numerosos alpinistas han tratado de localizarlo. Esta es la historia de una obsesión.
Mark Synnott es un escalador estadounidense que ha estado buscando los restos de Andrew Irvin en la abrupta y peligrosísima cara norte del Everest. Es uno de los pocos misterios que quedan en el mundo del alpinismo, saber si en realidad George Mallory y Andrew Irvin fueron los primeros en coronar la cima más alta del mundo: el Everest. "Ya no se trata de si lo lograron o no. Malloty e Irvine subieron a la cima con prendas de lana y botas con tachuelas en lugar de crampones, sin el apoyo de una cuerda fija, a diferencia de lo que hicimos nosotros en nuestra expedidión. Solo por eso ya tienen mi respeto".
El cuerpo de Mallory apareció en 1999. Estaba semidesnudo y había agonizado tras desplomarse por un collado de la cara norte. Se supone que iba encordado a Irvine. Desaparecieron durante el descenso. Mallory decía que deseaba dejar en la cima un daguerrotipo de su esposa, pero no la llevaba en el momento del hallazgo de su cuerpo, lo cual puede ser una prueba del éxito en la ascensión, o no. No se encontró la cámara Kodak.
Synnott escuchó en una charla de su amigo Thom Pollard la historia de esta cámara. El último que vio a la pareja encordada fue su compañero Noé Odell, a 250 metros de la cima. Después se levantó la niebla y no se volvió a saber más acerca de la pareja de escaladores del periodo de entreguerras. Otra expedición de 1933 encontró uno de los piolets de los dos compañeros en la cara norte..
Synnott había escuchado a Holzel, un alpinista experto en el Everest, que un alpinista chino había visto un cuerpo sin identificar después del hallazgo del de Mallory, al abrigo de una hondonada en ese lugar. La expedición de Synnott de 2019 contaba con una flota de drones para explorar sin riesgo esta peligrosa cornisa de placas de caliza sueltas. De todas maneras Synnott se desenganchó de la cuerda fija a pesar de las recomendaciones del sherpa que se hacía responsable de la seguridad del grupo para que no lo hiciese. Bajó por la cornisa peligrosa sabiendo que estaba gastando oxígeno de más por la excitación y el esfuerzo de avanzar lentamente hacia abajo.
En la sima no había cuerpo alguno. La hondonada solamente tenía una profundidad de 20 centímetros, lo suficiente parta detener la caída de un cuerpo, pero no para ocultarlo indefinidamente.
La expedición en la que participó Synnott fue accidentada. Una ventisca ciclónica azotó el campamento. Uno de los expedicionarios sufrió una embolia nerviosa por la falta de oxígeno.
"Hay quien dice que una avalancha sepultó el cuerpo de Irvine y que la Kodak no aparecerá jamás. Otros cuentan que las autoridades chinas retiraron el cadáver de Irvine con la finalidad de que no se dejase de afirmar que los chinos habían sido los primeros que habían ascendido por la cara norte del Everest en 1960", explica Synnott.

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