El caso del que seguramente hablas ocurrió en 2003 en la Antártida y se hizo bastante famoso porque fue uno de los poquísimos ataques mortales de una foca leopardo contra un ser humano documentados de forma clara.
Hay un detalle curioso: mucha gente recuerda que la víctima iba en una zodiac, pero en realidad la científica estaba en el agua haciendo snorkel y trabajo de investigación cerca de una embarcación inflable tipo Zodiac. La víctima fue Kirsty Brown, una bióloga marina británica de 28 años que trabajaba para el British Antarctic Survey, el organismo científico del Reino Unido que opera bases en la Antártida.
Todo pasó cerca de la base Rothera, en plena península antártica. Brown estaba realizando una inmersión relativamente rutinaria para estudiar fauna marina y el efecto de los icebergs sobre el ecosistema costero. En un momento, una foca leopardo la agarró y la arrastró hacia abajo. Estas focas no son “focas simpáticas” tipo documental familiar: son auténticos depredadores del ecosistema antártico, capaces de cazar pingüinos, otras focas pequeñas y animales bastante grandes. Tienen una mandíbula impresionante y son rapidísimas bajo el agua.
Sus compañeros reaccionaron enseguida desde la zodiac y lograron sacarla del agua, pero había pasado demasiado tiempo sumergida y no consiguieron reanimarla pese a intentarlo durante bastante rato. El impacto fue enorme porque, según el propio BAS, no había antecedentes recientes de algo así con sus científicos en décadas.
Lo más inquietante del asunto es que las focas leopardo normalmente no ven a los humanos como presa habitual. Por eso el caso llamó tanto la atención entre biólogos y expediciones polares. Algunos especialistas creen que el animal pudo actuar por comportamiento territorial o simplemente por confusión dentro de un entorno donde todo lo que se mueve en el agua puede parecer comida.
Desde entonces, las bases científicas endurecieron bastante los protocolos de seguridad para trabajos en el mar antártico. Hoy las inmersiones y actividades desde zodiac cerca de fauna grande se hacen con mucha más vigilancia y normas más estrictas.
Y sí, aunque cuando pensamos en la Antártida solemos imaginar pingüinos adorables y hielo infinito, allí arriba la foca leopardo está literalmente en la cima de la cadena alimentaria. Bajo el agua son animales bastante intimidantes.

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