En aquel momento, Xinmin tenía 35 años y simplemente quería mejorar su salud: el culturismo le pareció una forma divertida de hacerlo. "Me llamó mucho la atención y quise probarlo sobre todo paraponerme en forma. Al principio me hacía yo las barras y las mancuernas. Me enganché completamente y así ha seguido durante 37 años. No me he cogido un solo día libre durante 37 años", reconoce Xinmin.
Al exigente entrenamiento que realiza durante varias horas al día se suma también una estricta dieta. "Como seis u ocho huevos al día, tomates, pepino, avena y un poco de pechuga de pollo. Llevo comiendo así desde hace 10 años". Toda esa disciplina física y alimentaria le ha convertido a sus 72 años en uno de los culturistas más galardonados de su país. Tiene vitrinas en casa llenas de premios, pero eso ha pasado a un segundo plano. "Ser campeón ya no es mi objetivo. Ahora, mi motivación es mantener la salud y la lucha contra el envejecimiento para tener energía y hacer todo lo que me apetezca" declara este anciano.
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