lunes, 21 de marzo de 2022

Grace Hopper.

 La llamaban la "asombrosa Grace". Fue una matemática brillante, inventora de un lenguaje de programación rompedor y, por primera vez, facilmente comprensible. Gracias a ella y a otras pioneras de la informática nacieron los ordenadores de masas.

1986. Estamos en el late nigth de David Lettermann y, en esta ocasión, tiene una invitada muy especial: la programadora de la Armada Grace Hopper, una agradable anciana de 80 años.

-¿Cómo sabía usted tanto de ordenadores?- pregunta el presentador estadounidense.

-En realidad no sabía tanto de ordenadores porque sólo teníamos uno.- dice con modestia la anciana. Se trataba de una mujer de pelo plateado y bien cuidado y gafas redondas.


 

 

En televisión Grace hizo gala de un gran sentido del humor. Cuando Lettermann le preguntó que echaba de manos de la vida militar ella contestó que en las mercerías civiles era imposible encontrar unos panties tan buenos como en las sastrerías de la Marina.

Grace Hoppe trabajó durante años para crear un lenguaje de programación más accesible y menos numérico. Le tocó trastear con los ordenadores UNIAC que trabajaban con un lenguaje binario de unos y ceros y convertirlo en una jerga entendible y manejable por eloperador no especializado y posiblemente de la administración civil. Fijó las bases del COBOL (Common Bussiness Oriented Language) que todavía usan nuestros ordenadores para llevar la contabilidad.

Hopper le dijo a Lettermann que además de levantarse a las cinco de la mañana para etar en su oficina a las siete de lo que estaba orgullosa es de los jóvenes técnicos que formó en la década de los 40. Les decía: Un barco está bien seguro en tierra pero no es eso para lo que ha sido construído. Sed buenos barcos. Salid a navegar al mar y haced cosas nuevas".

Sin Hopper u otras mujeres como Mary Allan Wilkes o Adela Goldberg, que trabajaron en una época en la que había tantos ordenadores como teléfonos en la RDA- es decir, muy escasos- los ordenadores no se habrían convertido en productos de masas.

Mary Allan Wilkes trabajaba en la década de los 60 en los ordenadores LINC (Laboratory Instrument Computer). Era un ordenador más pequeño que los utilizados por entonces por las grandes corporacions para tramitar la contabilidad de los salarios, unos armarios roperos llenos de cables. El LINC contaba ya con una estructura tan simple como una pantalla y un teclado. Más adelante los expertos definieron el LINC como el primer ordenador personal aunque para poder tener uno había que estar dispuesto a desprenderse de 40.000 dólares.

Unos años más adelante, pero antes del surgimiento de la start up APPLE y su competidora MICROSOFT, Adela Goldberg desarrolló en un laboratorio experimental de la empresa de fotocopiadoras Xerox una forma de comunicarse más sencilla.En lugar de las insípidas colúmnas de cifras y letras ella desarrolló una interfaz de ventanas y gráficos en la que aparecían los menús disponibles para los usuarios.

Por desgracia Xerox no estaba interesada en na que no fueran las fotocopiadoras ni en abrirse paso en nuevos mercados pero organizó una presentación delante de un desconocido que sí lo estaba: Steve Jobs.Este quedó impresionado por la idea y la llevó al éxito comercial. Y en 1978 fundaba en compañía de su colage Wozniak Apple.

Ninguna de estas tres mujeres obtuvo el reconocimiento que merecían. Goldberg dejó Xerox y fundó su propia empresa de programación con un moderado éxito. Allan Wilkes dejó su empleo como programadora, estudió Derecho y se graduó como abogada. Hopper se quedó en el Departamento Técnico de la Marina en la reserva y se licenció con honor a una edad avanzada.

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