viernes, 13 de febrero de 2009

Darwin y el viaje del Beagle


Se celebró ayer el 200 aniversario de Charles Darwin, el fundador de la biología, tal y como la conocemos actualmente.

Hijo de un médico de Shreusbury, Inglaterra, fue bautizado en una iglesia anglicana, a pesar de que sus padres eran unitaristas. Estudió medicina, pero ante la predidección de Darwin por las colecciones botánicas y de escarabajos, el padre lo forzó a estudiar para pastor protestante. Terminó sus estudios como el décimo de su promoción.

En 1830 el barco de la Armada Beagle parte en su segundo viaje de exploración. El capitán Fitzroy solicita un naturalista a bordo, y Darwin se presenta, con el apoyo de un tío suyo. Fitzroy sufre frecuentes depresiones y quiere tener un acompañante de su misma clase social.

El Beagle llega a las Islas Canarias, donde un aviso de cuaerentena médica no les permite fondear.

En Brasil Darwin presencia los dramas del comercio de esclavos. Morirá en 1882, sin ver la solución del problema, puesto que los brasileños no abolirán la esclavitud hasta 6 años más tarde.

En Arena Blanca (Argentina) nuestro intrépido naturalista desenterrará un fosil de megaterio, probará la carne de armadillo y cazará ñandúes con los gauchos.

Es en esta tierra donde describe cómo los territorios de los ñandúes petizos (por el nombre del marinero que rescatará las patas, la cabeza y algún que otro pedazo más del saco de la basura de a bordo) se superponen pero son diferenciados. Darwin ya va tras la pista de la especiación de los animales.

El Beagle era considerado un "barco ataúd flotante" por la gran cantidad de naufragios y desperfectos merecedores de una larga estancia en el dique seco que sufrían estos buques. Cruzó el Cabo de Hornos sin incidentes, pese a los temores de los tripulantes.

En las islas Galápagos, el Beagle fondeó durante cinco semanas. Darwin observó los diferentes picos de los pinzones de las islas. Cada uno de ellos se alimentaba de forma diferente, e incluso ocupaban nichos ecológicos diferentes, por lo que se fomentó en la mente de Darwin el germen de ideas como las de la supervivencia del más apto, y otra pieza más del rompecabezas de la variedad dentro de una misma especie.

Terminado el viaje, el Beagle, muy deteriorado sería olvidado en un dique. Por lo que respecta a Fitzroy, sería el fundador del servicio metereológico de Inglaterra, con sus estaciones de medición repartidas por todo el país. Ante sus profundas creencias religiosas, y al ver que había dado instrumentos a Darwin herramientas para plantear una aberración ante sus ojos como lo era la teoría de la evolución, se suicidó.

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