sábado, 2 de octubre de 2010

El arquero de Sherwood.


En el siglo XII el entramado urbano no estaba muy asimilado. La gente que no era aceptada en la sociedad, o que, bien por voluntad propia, bien por causa fortuita, se quedaba sin apoyo social, se veía obligada a huir al bosque, donde cultivaban pequeños huertos, practicaban la caza furtiva, se dedicaban a la apicultura, o, en caso de penuria, vivían de asaltar a los caminantes. Los llamaban proscritos.



El proscrito más famoso es Robin Hood. La primera referencia escrita sobre él la encontramos en una obra de William Langland, llamada Pedro el labrador (1377). En esta obra se cita a un jefe de forajidos que se cobija en los bosques de Sherwood y Banrnsdale.



Otras de las balabas populares sobre Robin Hood que han llegado a nuestros días son Robin Hood y el monje, quizá la mas antigua, Robin Hood y Guy de Gisborne, Litle John y el sheriff de Nottingham, todas sacadas a la luz en 1490 por el impresor Wynkyn de Worde.



En todas estas obras Robin Hood es un campesino del siglo XII que se echa al bosque acosado por los exorbitantes impuestos del rey Juan Sin Tierra.



En la época isabelina el mito da una nueva vuelta de tuerca. Robin ya no es el fugitivo de una sociedad feudal insoportable sino un aristócrata caido en desgracia que lucha por restaurar su buen nombre. Se publican obras como La caída de Roberto, conde de Huntington y la Muerte de Roberto, conde de Hungtington. La acción sigue situada a finales del siglo XII, antes de la crisis provocada por Juan Sin Tierra.


La aportación literaria más importante al mito en la novela Ivanhoe, de Walter Scott. En esta primera novela histórica Scott relaciona a Robin Hood (que no es citado con este nombre) con un cazador furtivo sajón se empeñaba a desafiar a los señores normandos.


¿Existió un hombre llamado Robin Hood? La verdad es que esta combinación de nombre y apellido eran bastante comunes en la Inglaterra medieval. Los alguaciles daban, por otra parte, el alias de Robenhood a los ladrones y cazadores furtivos que no podían identificar con toda certeza. En los Estados Unidos de nuestros días, los agentes del orden usan el término "hood" para los fuera de la ley itinerantes. Hood proviene de hoodlum, que en la Edad Media era el apodo de las personas que vivían en los bosques. Los proscritos, vaya.


Esta primavera, Ridley Scott, el director de cine efectista, afirma haber rodado la película de Robin Hood más cercana a la realidad. Robin es un soldado que deserta tras la muerte de Ricardo Corazón de León en el asedio del castillo de Chaluz (1199) y se hace pasar por un caballero muerto para poder regresar a Inglaterra. Recala en el condado de Nottingham para poder comunicar a Marion, la esposa del hombre suplantado, la muerte de su marido. Se encontrará con una Inglaterra exprimida por los impuestos y desangrada por las guerras en el continente y Tierra Santa.


La primera película sobre este personaje es de 1922, se basa en la tesis de Huntington, el caballero caído en desgracia, y es interpretada por Douglas Fairbanks. Otro hombre que se puso las mayas verdes fue Erroll Flint en 1938, en la primera versión hablada. Olivia de Havilland hace de Marion.


En 1976, un maduro Sean Connery interpreta a un crepuscular Robin Hood, mas cercano a la muerte y al fracaso que a la consecución de sus sueños. Esta versión merece especial atención.


En 1991, Kevin Costner, en el cenit de su carrera, interpretó a este personaje. Es el primer Robin que regresa de la Tercera Cruzada, acompañado por un amigo musulmán (Morgan Freeman), sorprendido por las costumbres y la barbarie de los francos. Completan el plantel un hermano bastardo, Will Scarlett, y un psicopático sheriff de Nottingham (Alan Rickman) auxiliada por una aterradora bruja celta.

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