viernes, 26 de noviembre de 2010

La paleodieta.


Para combatir la creciente epidemia de obesidad en los Estados Unidos, muchos nutricionistas y reconocidos charlatanes, como el controvertido Arkins, publican artículos y llenan las librerías con libros acerca de cómo tener un aspecto saludable.


En 1985, el nutricionista y antropólogo S. Boyd Eaton, de la Universidad mory de Georgia, en Atlanta, abogó por lo que él llama la paleodieta. Afirma que si recuperamos nuestra alimentación del Paleolítico nos pondremos como sílfides. En este dieta, no se deben consumir cereales, sal ni azícares refinados. De hecho, los únicos azúcares proviene del consumo de frutas y verduras.


Pero, ¿qué comían los hombres prehistóricos? Las herramientas más antiguas para descuartizar animales han aparecido en el yacimiento de Gona (Etiopía). Son lascas para seccionar la lengua de los antílopes, utilizadas hace 2,6 millones de años por los australopithecus garhi. Como se ha observado en los chimpancés, unos simios cazadores de pequeños primates llamados colobos, sin acompañar el consumo de carne con vegetales duros, es imposible masticarla y digerirla adecuadamente.


Hasta que los Homo Erectus descubrieron cómo usar en su provecho el fuego, los homínidos se alimentaban de tuétano, tubérculos y raíces ricas en fibra. Las escasas veces que se comía carne de hipopótamo, rinoceronte, cocodrilo o pez gato se contribuía a acortas evolutivamente el tubo intestinal cuyo detrimento favoreíó el desarrollo de los cerebros, que aumentaron su capacidad craneal.


Los grupos cazadores y recolectores actuales y paleolíticos, en contra de lo que cree Eaton, comían abundantes vegetales, todavía más tubérculos y raíces, y no vivían en absoluto en ecosistemas ricos en fuentes de caza. Por lo tanto eran oportunistas con su alimentación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario