domingo, 13 de marzo de 2011

Las primeras aves.




En 1993, Steven Spielberg rodó su filme "Parque Jurásico" despertando una auténtica dinomanía. Todo giraba en torno a la promoción de la película. Se hablaba exclusivamente de los saurios que aparecían en el filme. Las personas interesadas por la paleontología desde antes del estreno de la dichosa cinta de Spielberg nos sentíamos abrumados. Por suerte, las modas se pasan, y las publicaciones acerca del mundo de los dinosaurios son menos comerciales.



Menionaba la cinta de Spielberg por una razón. Fundamentalmente porque se ha quedado anticuada. Los velociraptores no eran esos atléticos dinosaurios que saltan como ranas con hiperactividad y resuelven problemas complejos, como el de abrir picaportes. Bueno, posiblemente sí estaban en forma, puesto que ningún animal sobrevive en la naturaleza si no está al 100 por 100 de sus posilidades físicas. Y comparado con el resto de los dinosaurios, el suyo es el mayor cerebro en proporción con su cuerpo.



Pero tenía plumas, a diferencia de los velociraptores de Spielberg.









1861. Unos mineros bávaros encuentran en una mina de caliza los restos de un ave primitiva, el Archaeopterix. Llega como la caballería en las películas de John Ford. Aparece cuando más se lo necesita.



Hace un año, Darwin ha publicado "EL ORIGEN DE LAS ESPECIES" y ha polarizado el mundo de la biología. Por un lado los creacionistas, que no quieren ver al hombre desbancado como rey y protagonista de la naturaleza. Por el otro, los evolucionistas. Uno de ellos, Huxley, aprovecha la aparición de Archaeopterix para presentarlo como el eslabón perdido entre reptiles y aves.



Los críticos protestan. Tanto las mariposas, como las garzas, como los murciélagos han desarrollado alas, y no por ello tienen un necesario parentesco evolutivo directo. En 1926, un zoólogo comparativo, Gerhardt Heilmann, publica EL ORIGEN DE LAS AVES, donde dice que se trata de dos linajes no emparentados evolutivamente. Según Heilman, los dinosaurios tienen un hueso llamado espoleta, que ha desaparecido de una forma muy espontánea en las primeras aves.



Así que sigiere que el antepasado común de aves y dinosaurios era un atlético reptil arborícola del Triásico que dio sus primeros paso en eso de convertirse en ave planeando entre los árboles.



De hecho Archaeopterix sigue siendo con sus 150 millones de años el ave más antigua. Pero han aparecido fósiles con características avianas desde 1926. Los velociraptores tenía manos para poder agarrar, espoleta y esternón. Sabemos que los Oviraptores incubaban sus huevos como las aves y tenían espoleta. Y en 1996 se encontró en España un ave primitiva (135 millones de años de antigüedad) con un plumaje muy parecido al de las aves modernas pero con cara de saurio.

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