miércoles, 27 de abril de 2011

Los Windsor.






Jorge VI, alias Bertie, interpretado por Collin Firth en EL DISCURSO DE EL REY (2010), e Isabel II, interpretada por Helen Mirren en LA REINA.
Para ver:

Jorge VI se dirige a la nación en EL DISCURSO DE EL REY.
https://www.youtube.com/watch?v=fGpI9YLQg2U

Al término de la Primera Guerra Mundial, el rey Jorge V de Inglaterra observa que su viejo orden se ha eclipsado. Los viejos imperios de la Belle Epoque se han venido abajo. Su pariente, el zar ruso Nicolás II, solicita por medio de Kerenski, el jefe del nuevo y débil Gobierno Provisional, que lo admita en el país.

En una jugada política magistral, anteponiendo su labor frente a millones de británicos que han aprendido a odiar todo lo alemán, Jorge le niega al último zar el asilo. Cambia el patronímico de la familía - Sajonia- Coburgo- Gotha por un muy británco Windsor.

Durante el periodo anterior de la guerra Jorge V mantuvo correspondencia amistosa con el megalómano Kaiser Guillermo II y el melancólico, y débil politicamente, zar Nicolás II. En estos documentos se dirige a ellos como primos Willie y Nick. Pero había estallado una sangrienta guerra, millones de excelentes jóvenes habían muerto por una victoria que jamás llegó, y ahora eran las grandes monarquías supervivientes las que estaban contra las cuerdas.


Muerto Jorge V, reinó su hijo mayor Eduardo VIII. Éste se había enamorado de una divorciada nortamericana, Wallis Simpson. Los británicos y la prensa especializada en actos sociales seguían el asunto, espoleados por el hecho de que las reglas no escritas de la Dinastía Windsor especificaban que un príncipe no podía acceder al trono si se casaba con una divorciada, que además le era infiel ocasionalmente, o con una católica.

La otra opción, Bertie, era un tartamudo, incapacitado para hablar en público, por lo que no era la opción al trono. Recordemos que la primera película sonora es de 1927 y que el instrumento de comunicación de masas por excelencia en 1935 es la radio.

Además, Eduardo VIII simpatizaba tímidamente con los nazis. Cuando comprobó, ya como rey, que Hitler no era ese excéntrico señor con bigote de funcionario gritón y gesticulante al que le gustaban los baños de multitudes, sino un fanático agresivo, abdicó en Bertie.

Bertie es coronado como Jorge VI. Gracias a la ayuda de un logopeda australiano - vease "EL DISCURSO DEL REY"- lideró a los británicos durante la peor etapa de la Segunda Guerra Mundial. Su negativa a abandonar Londres y la decisión de su esposa, Elizabeth Bowes-Lyon, de no enviar a una jovencísima Isabel II a Canadá, reforzó la posición de la familia real cuando todo terminó.

Isabel II es nombrada reina en 1952. Tiene que vivir la decadencia de Inglaterra en el concierto de las naciones europeas y la descolonización. De hecho, la noticia de su padre y su nombramiento como soberana la sorprenden durante un viaje de placer en Kenya. Es la reina actual. Una de sus obligaciones políticas es autorizar en una entrevista privada al primer ministro de turno a formar gobierno.

El cúmulo de tradiciones que rodean a su familia son confusas para los ingleses. Les repelen al mismo tiempo que no las cambiarían por nada de este mundo. Cuando Isabel Bowers- Lyon, la Reina Madre, le recomendó a una aristocrática muchacha llamada Diana Spencer como esposa de Carlos, el principe de Cornualles, empezaron los problemas.

Diana se saltaba el protocolo y se acercaba un poco más al pueblo. Todo era muy adecuado, pero no estaba en el guión, y eso causaba dificultades. Las infidelidades de Carlos con una antigua pareja, Camilla Parker Bower fue la gota que colmó el vaso.

Estas historias en manos de una prensa sensacionalista y descontrolada, además del fracaso del matrimonio del príncipe Andrés con Sarah Fergusson volvieron a la opinión pública contra Isabel II.

En 1992 se quema el castillo de Windsor y, durante una visita a Alemania, unos exaltados tiran huevos contra su limosina. Los británicos, por su parte, exigen que se hagan públicas las cuentas de la familia real. Isabel II acepta que se le revoque el privilegio de no pagar el impuesto sobre la renta.

1997 es peor. Diana, que ha roto relaciones con los Windsor, muere en un accidente de coche. Los Windsor no reaccionan mas que por medio de formulismos, lo que exaspera a los británicos. El primer ministro Tony Blair, un republicano notorio, tarda una semana en convencer a la reina que haga una aparición cerca de las masas. Tú representas al pueblo de Inglaterra, y ese mismo pueblo adora a Diana, fueran cuales fueran las diferencias con ella. Tú no puedes querer nada ajeno a la voluntad del pueblo, o algo así, le diría Tony Blair.










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