sábado, 18 de junio de 2011

La Patrulla X. Un análisis social y político.



Ya lo sé. Los comics de superhéroes son una sana diversión sin ningún tipo de conexión con el mundo real. Pero yo les voy a demostrar que las distracciones éxitosas tienen cierta relación con el mundo que las consume.





Los X Men son unos mutantes. Pueden sufrir transformaciones físicas y de capacidades. Los adolescentes más jóvenes leen estos tebeos. Y ellos están pasando por unas transformaciones parecidas. Además de los cambios físicos de la adolescencia el mundo deja a partir de ese momento de ser un lugar seguro y predecible. Al ser más jóvenes y estar menos viajados que sus padres, tienen unas capacidades de transformar la sociedad asombrosas. Esa capacidad hace que los adultos que hayan salido ya de escena por la edad o la mediocridad propias los vean como competidores peligrosos.





En el plano histórico, Stan Lee comenzó a dibujar esos comics en 1962, basándose en el exterminio nazi. De hecho, Magneto, el antagonista principal del grupo de héroes, es un judío atormentado por esta experiencia.





Los comics, antes de la aparición de Stan Lee, eran monolíticos. Las relaciones entre hombres y mujeres eran platónicas, y los héroes representaban a los adultos. Tenían soluciones para todo y estaban por encima de los demás, como es el caso de los tebeos originales de Superman (DC Comics)





Los superhéroes de Stan Lee tienen problemas de forma continuada. Spiderman las pasa canutas para conciliar su militancia de superhéroe con su vida civil. Los X Men son unos militantes que están abocados a una lucha en la que el problema siempre es el mismo, y cada nuevo enemigo vencido les lleva de vuelta a la casilla de salida.





En 1962 Estados Unidos vivía envuelta en las luchas por los derechos civiles. Las secuelas de una guerra civil mal resuelta afectaban a los norteamericanos 100 años después.





Los X Men representarían al grupo de los militantes moderados, que tratan de usar el diálogo y transformar la sociedad, como trató de hacer el reverendo Martin Luther King en 1957, durante el boicot a los autobuses segregados del condado de Selma.





Magneto podría ser un trasunto de Malcolm X, un líder negro radical que deseaba destruir el orden donde no era aceptado.








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