jueves, 1 de marzo de 2012

En la linea de fuego, de Wolfgang Petersen.



1865. Abraham Lincoln es asesinado en el teatro Ford por un actor sureño mientras ve una obra de la actriz Victoria Lake, "Nuestro primo americano". El hombre que más enemigos ha conseguido durante su único mandato, esta desprotegido. Los dos detectives que le protegen en los actos oficiales libran ese día y es imposible dar con ellos. A resultas de esto, se decide crear un cuerpo especial que proteja a los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, a los propios presidentes y sus familias, y a los ex presidentes. Estamos hablando del Servicio Secreto.
En 1963 Frank Horrigan es el agente preferido de los Kennedy, el tipo de confianza al que se le pide que organice todas las avanzadillas presidenciales. En 1993, Horrigan ha caído en desgracia a causa del asesinato del presidente Kennedy y sólo se le requiere para que persiga a falsificadores de moneda por Washington D.C.
La llamada de Mitch Leary, un aspirante a asesinar al presidente simpliemente porque él es el presidente, lo llama para desafiarle a que lo detenga. Horrigan volverá, a pesar de su edad, al mundillo de las avanzadillas presidenciales, para evitar que Leary se salga con la suya.
La elección de un antiguo agente de la CIA como villano es interesante. Leary (John Malkovich) es un especialista en modelismo y un maestro del disfraz que no pondrá las cosas fáciles a Horrigan (Clint Eatswood). La relación entre los dos antagonistas telefónica se desarrolla incluso después de resuelta la intriga y también convierte a Leary en uno de los mejores villanos de las películas de intriga.
La película nos muestra el tráfago de los preparativos de seguridad de las avanzadillas presidenciales. Nos explica los pormenores del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, el primer presidente católico de los Estados Unidos, desde la perspectiva de los hombres del Servicio Secreto.

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