miércoles, 25 de abril de 2012

Guerra aérea.

La idea de aterrorizar poblaciones indefensas desde el aire ha sido tan antigua como el deseo de volar de los hombres. En la China milenaria, el general Han Xin voló una cometa para medir la distancia a la que sus ingenieros tenían que construir un túnel bajo las murallas de una ciudad. Por su parte, el genneral Zhunge Liang (180-234) utilizó cometas con linternas para aterrorizar a los soldados enemigos. El cronista Samguk Sagi nos cuenta que el general coreano Kim Yu-Shim (595-673) utilizó en 647 cometas de fuego con el fin de meter el miedo en el cuerpo a sus adversarios.
En 1795, durante la Guerra de la Convención, los franceses utilizaron "globos cautivos", esto es, globos de aire caliente sostenidos en tierra por los músculos de los soldados más cachas para obtener información sobre los movimientos de tropas enemigas durante el asedio de Maguncia. Napoleón prescindió de todos los medios de espionaje aeronaútico tras la derrota de Abukir de 1798.
El primer bombardeo data de 1848, de lo que "The Sandusky Clarion" dio en llmar la Guerra Aérea de Prusia. El aeronauta británico Coxwell subió a un globo de aire caliente y , cuando estuvo a una altura suficiente, comenzó a bombardear la ciudad de Eberfeld con pelotitas de goma. El público era un grupo de asesores técnicos de la mayor maquinaria bélica de su época.
El primer bombardeo de verdad lo sufre en 1849 Venecia. El general de artillería Franz Von Uchatius equipó unos globos aerostáticos con 15 kilos de explosivos, atados con cables eléctricos a los buques desde los que fueron lanzados. La carga eléctrica desinflaria rápidamente los aerostatos que caerían sobre la indefensa ciudad.
En 1885 The Dayky Gleaner de Kingston" un periódico británico se alegraba de que la nitroglicerina hubiese hecho más mortífera la capacidad de destrucción de los globos cautivos, aunque lamentaba que éstos ingenios no se pudieran dirigir a voluntad del hombre.
En 1903 los hermanos Wrigth construyen una máquina voladora más pesada que el aire. En 1911, el aviador Giulio Gavotti enbarcó en su avión cuatro granadas de ácido pícrico y las usó contra los guerrilleros libios, siendo uno de los primeros bombardeos, aunque los primeros en usar los aviones en el marco de la guerra son los españoles contra las tropas de Abd el Krim, en Marruecos.
La llegada del avión al campo de batalla supone que el terror desborda las dos dimensiones del campo. Ahora también hay que alzar la mirada si se quiere seguir vivo. Los aviadores pueden superar la tierra de nadie durante la Primera Guerra Mundial, y son los únicos que siguen luchando casi todo el conflicto bajo las normas caballerescas de un mundo que expira entre barro y gas mostaza

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