miércoles, 20 de marzo de 2013

Acero Puro.

https://www.youtube.com/watch?v=zKtpo3jR7tU 
Esta cinta de ciencia ficción nos muestra un futuro donde los humanos no luchan como espectáculo y han sido sustituídos por los robots. Estamos en 2020, y Charlie Kenton (Hugh Jackman) es un antiguo pugil que compra robots de segunda mano y los hace pelear en el circuito amateur. Tras perder su último robot a causa de su arrogancia, y de la mala baba de un promotor, tendrá que hacerse cargo de su hijo de 11 años, al que no ha visto en ese tiempo, Max (Dakota Goyo).
Es un mundo duro este 2020. Los robots son caros, solo uno de los dos puede salir del cuadrilatero, y Max acaba de encontrar a Atom, un robot  sparring en un siniestro desguace. De lo cual, surgen algunas preguntas:

  1. Ya sé que 2013 es una sociedad de consumo y que para 2020, las cosas no habrán mejorado. Pero, ¿qué hace un robot sparring en buen estado tirado en el desguace?
  2. Si Max, que solo tiene 12 años, puede dirigir un robot durante una pelea, e incluso adiestrarle, ¿No deberían estar estas peleas en manos de los amateur, sin profesionalización de ninguna clase? Max dice en el filme que todos sus conocimientos vienen del mundo de los videojuegos.
  3. ¿No necesita el robot Atom, el de los protagonistas, unos papeles en regla para luchar en las peleas profesionales?

Se supone que la gracia de pelearse con robots es que estos son capaces de una violencia mayor y una resistencia a los golpes superior a la de los humanos. Pero creo que la gracia del boxeo, aunque esté reglamentado, es que un hombre destroza a otro, y que estos daños pueden ser irreversibles o dejar secuelas. No queremos dos máquinas que se lien a tortas indefindamente porque sencillamente no sienten dolor. Queremos gente que se desplome a causa del dolor. Así de malos somos.

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