miércoles, 13 de marzo de 2013

La misión, de Roland Joffé.

https://www.youtube.com/watch?v=xBLbH6vRwk8

Esta, y "Creadores de sombras", son películas de temática histórica de este director. Esta es una de las pocas cintas del género, que recurre a un episodio secundario de la historia de Sudamérica, casi desconocido para los legos, sin falsearlo.
Durante el siglo XVIII había un fuerte sentimiento antiespañol por parte de los pensadores de la Ilustración. No nos lo merecíamos, ya que las guerras de religión ya no tenían razón de ser en el nuevo panorama geopolítico.
A los gobernantes ilustrados, España en general, y la Compañía de Jesús, en particular, les parecía lo más carca y reaccionario del mundo. Voltaire ridiculiza en su obra maestra "Cándido" a los jesuitas de las reducciones del Paraguay, una especie de tierra de nadie selvática ambicionada por España y Portugal.
Los jesuitas civilizaron a los indios guaraníes mientras apartaban las banderas de rapiña y los integraban como mejor sabían en las corrientes del siglo XVIII. Los indios de las reducciones eran grandes artesanos y órfebres. Vemos indios tocando el violín, reconociendo su valor artístico.
Los encomenderos deseaban mano de obra barata, ya que los blancos se mantenían poco tiempo en condiciones de trabajar, y nunca llegaban a las selvas del norte de Argentina en número suficiente.
Esta es la historia del padre Gabriel (Jeremy Irons). Se interna en la selva con un oboe y casi construye un paraíso solo con su bondad. Esta es también la historia de redención del padre Rodrigo Mendoza (Robert De Niro), ex cazador de esclavos, ex encomendero, soldado y ahora jesuita. No tiene a dónde ir, y los que no tienen a dónde ir buscan ser olvidados en la selva.
Cuando el Tratado de Madrid de 1750 canjee entre España y Portugal las tierras del Paraguay por las de Sacramento, los indios no querrán seguir a gobiernos que aún no han asimilado en la nueva aventura. Los jesuitas tratarán de hacerlos ceder por orden de sus reyes y del Papa. Hay que salvar la Compañía de Jesús en Europa del vapuleo ilustrado. Alguien debe perder. ¿Por qué tienen que ser siempre los mismos?
Gabriel y Rodrigo se quedarán, uno para rezar, y otro para luchar contra los que fueron los suyos. Como dice Altamirano, el delegado papal, "El espíritu de los muertos permanece en los que seguimos vivos".

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