viernes, 11 de octubre de 2013

Luces y sombras del clan Kennedy.

"No se da trabajo a los irlandeses" En casi todas las localidades del próspero país de los Estados Unidos se leían carteles como éste. Cuando los primeros Kennedy abandonaron la católica Irlanda, a causa de la hambruna de 1848,  no se amaginaban que iban a tener que enfrentarse a la discriminación contra los católicos en el país. La mentalidad de las clases altas estadounidenses es que el mejor dinero era el "dinero viejo", y eso sólo lo tenían las familias de las clases pudientes blancas y anglosajonas.
Joseph Kennedy, el patriarca de la familia, nacido en 1888, ya dirigía un banco a los 25. Tenía intereses en el negocio del cine. De hecho, metió en su cama a Gloria Swanson, y a cambio la convirtió en una estrella. También hizo negocios con el alcohol ilegal durante la Ley Seca. Se relacionaba con mafiosos, defendía discretamente sus intereses, pero manteniendo una barrera entre lo que Joshep Kennedy hacía y lo que un Alphonse Capone, al fin y al cabo un muerto de hambre de los barrios bajos, podía hacer.
Los Kennedy era un clan competitivo hasta extremos enfermizos. El juego sucio estaba permitido pero no mostrar debilidad o inadaptación. Rosemary, la hija mayor, al igual que los hijos varones había sido educada para ser sexualmente activa, pero no lo era con la gente indicada, y Joseph Kennedy la quitó de en medio por medio de una lobotomía.
Joe - desaparecido durante una misión aérea en plena batalla de Inglaterra-, Jack - asesinado en un acto público en Dallas en 1963-, Bobbie - muerto en otro acto público en el Hotel Ambassador de California en 1968-, Ted y Eunice aprendieron la lección. Las fracturas en una pierna no impiden jugar al fútbol americano. Tener la enfermedad de Addison, en el caso de Jack, y a consecuencia estar mentalizado de que los viajes en coche son una pesadilla, no impiden ser presidente. Mostrar debilidad puede hacer que te aparten de la vida familiar o que te hagan una lobotomía.
Espero que haya un infierno. Y espero que el patriarca de los Kennedy esté dentro. Porque la forma de vampirizar a sus propios hijas elegida no merece otra cosa.
Otra de las cosas que explican muchas de las desgracias personales de este clan de Boston es el trato anormal recibido por los niños. Por un lado se les consiente todo, pero por otro se les exige que actuen como adultos de 8 años.
Durante una conferencia de prensa, John-John, de 3 años, estuvo haciendo equilibrios sobre una barandilla sin que a nadie pareciera inapropiado o pensase en la posibilidad de una caída. Unas semanas después, John-John hacía guardia frente al féretro de su padre con la gravedad de un adulto. Los niños manejaban a los 6 años conceptos políticos que muchos jóvenes de 14 años de la misma clase social no terminaban de comprender. Y eran obligados a usarlos como si fueran coloquiales.

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