miércoles, 9 de julio de 2014

Mr Jones, de Mike Figgis. (1993)

Esta podría haber sido una buena cinta sobre la manía bipolar si su director Mike Figgis no se hubiera empeñado en convertirla en un producto comercial para mayor lucimiento de Richard Gere. Sí, ya lo sé, es guapo. Sí, también lo sé, cuando estás encasillado en un papel llega un momento en que el público no quiere ver otra cosa que lo habitual.
Jones es un obrero de la construcción con manía bipolar, la razón por la que pierde su empleo. Durante uno de sus momentos de hipomanía se sube a la alto de un tejado y extiende las manos como si quisiera volar. Será ingresado en un psiquiátrico, y se enamorará de una guapa psiquiatra.
La película, según el doctor Albert Sola, distorsiona mucho en aras de un final feliz la idea que puede hacerse el público de la psiquiatría.

Un psiquiatra objetivo no puede meter en su cama a un paciente. Se invalida a sí mismo como terapeuta objetivo y  pasa a ser parte del problema. Los psiquiatras y psicólogos son humanos y una parte importante de sus relaciones son los pacientes. Y todos conservan su líbido. Pero cuando tenemos delante un caso clínico lo que neesitamos es un Vademecum, el DMS más reciente y un poco de empatía.
Lena Olin no necesita meter a Richard Gere (en el papel de Jones) en la cama.
Solá habla de un tópico, el de la psiquiatra desorientada en el cine de Hollywood, que confunde el fracaso de su vida amorosa o personal con la profesional . Lena Olin lo borda.
La interpretación de los síntomas de la manía bipolar es notables. Solá advierte a los espectadores que hay grados en esto. Hay pacientes que pueden pasar de un estado a otro en unas horas, y los hay que se mantienen estables durante algunos meses entre una fase y su contraria.
La película muestra, como anécdota,el suicidio de una chica adolescente con rasgos orientales y también manía bipolar, con una larga colección de intentos de suicidios a cuestas. Carga las culpas en una decisión de los padres. Hasta un Asperger como yo le cuesta convencerse pero nadie es culpable de una enfermedad mental. Claro que, en un mundo en que el dolor es producido por alguien concreto, en un momento concreto, todo puede solucionarse. !Qué sería del héroe sin la culpabilidad y el sentido de culpa del villano!

Para ver:
https://www.youtube.com/watch?v=YXtc79yOdPE

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