lunes, 17 de noviembre de 2014

Días contados, de Imanol Uribe.

Esta mañana me he levantado con ganas de hablar de cine negro, y por un casual, he elegido esta película. Antonio (Carmelo Gómez) es un miembro de un comando itinerante de ETA en Madrid. Poría ser un asesino a sueldo o un traficante de armas. Lo mismo da. Pero en los 90, lo que daba más fuerza a las películas es mostrar a los miembros de la banda.
El caso es que se trata de un hombre de 30 años, desencantado con lo que hace, lleno de una amargura que no quiere reconocer, pero que saca a relucir durante los preparativos de un atentado. Los compañeros se mosquean porque el terrorismo requiere fé y entrañas. La mala leche dentro de otro contexto no les resulta útil.
Antonio alquila un piso en un barrio del extrarradio de Madrid donde su grupo va a volar una comisaría. El primer día se cuela una vecina, una prostituta yonqui (interpretada por Ruth Gabriel), que se da un baño, aprovechando que en el piso de Antonio todavía no han cortado el agua por impago.
Los dos se enamoran. Ella con la ingenuidad de una chica de 18 años, metida hasta el cuello en la adicción al jaco, a la que el mundo jamás le ha dado nada y para la que cada nuevo hito el camino es una estación hacia ninguna parte. O a un solo sitio y saltándose estaciones. A buen comprendedor... Él está tan metido en un mar de sangre, que ya sólo puede avanzar un poco más en él. Ninguno de los dos tiene adónde ir.
El primer atentado sale mal. Una de las etarras se olvida en un aparcamiento un bolso (Vease apartado) y un mendigo del barrio trata de robarlo. El coche estalla y los tres miembros del grupo tienen que dispersarse. En la huída Antonio mata a un policía de un tiro en la nuca.
Este atentado chapucero, impropio de un comando de la vida real, de esos que los ciudadanos odiaban y temían a partes iguales en los 90, marca el declive de la relación.

Apartado:
1) ¿Quién es la tarada que lleva un bolso con la documentación real a un atentado?¿Y que, para colmo, se separa alegremente de él?
2) Vale; es un barrio obrero con prostitutas, yonquis, y demás fauna de las novelas de Juan Madrid. Las prostitutas llevan poca ropa, facil de quitar, pero es que a Charo, la prostituta interpretada por Ruth Gabriel solo le falta salir a la calle en pelotas en pleno invierno.
La ventaja: Ruth Gabriel tiene un cuerpo del montón. Es creíble en su papel de meretriz barriobajera.
3) Espectacular la escena en que una señora mayor y un chico inválico equipado con un órgano tocan la habanera de Carmen. Esa gitana abocada a un destino trágico por querer amar y ser libre a la vez. Resume la película.

Para ver:
OJO: No apto para menores de 18 años. Desnudos.
https://www.youtube.com/watch?v=XEREWi_FExY 

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