domingo, 29 de marzo de 2015

LAS NOCHES REVOLUCIONARIAS. Otra serie de televisión.

Con esta miniserie de siete capítulos de menos de una hora llegué a obsesionarme. Tanto que de un buen estudiante de 12 años me convertí en un presentista escolar de 13 años. Iba a clase porque se suponía que tenía que ir. Nada más. Estaba obsesionado con la serie y más obsesionado con Josephine, el personaje interpretado por Laura Manszky. Casi lo sentí en las entrañas cuendo me enteré de que la Josephine real había sido asesinada en las matanzas de septiembre de 1792.
El protagonista de esta historia es Restif de la Bretonne (1734-1806), más conocido como el Búho. Es un escritor de literatura picante del siglo XVIII. Vive entre personajes dudosos y noctámbulos, revolucionarios idealistas e importantes deudas. Como el periodismo, tal y como lo conocemos estaba en pañales en 1789, él se dedica a hacer una crónica de lo que ve.
Al principio se trata de un contestatario moderado. Ha escrito tanto sobre las miserias de los altos representantes del Antiguo Régimen que ya sólo siente por ellos desprecio. Terminará la crónica como un furibundo jacobino.
La primera noche se hace amigo de tres sans culottes, Dorival, Sainr Florent y Malivert. En medio de la conversación, una mujer les pide ayuda. Es Josephine, una criada de unos burgueses, y la casa de sus amos, en la que debe permanecer sola, está siendo atacada por unos hombres. Los cuatro amigos se animan a hacerle compañía, como forma de defensa.
Dorival y Josephine se casarán; ella tendrá un hijo; Dorival, como miembro de la Guardia Nacional, será enviado al frente en 1792, y luchará contra la coalición prusiana de Brunswick; Josephine morirá ejecutada; Dorival regresará y se suicidará. Eso le indicará, en 1793, al Búho, que los tiempos han cambiado y que no es conveniente quedarse en París.
Las hijas de Restif de la Bretonne, Marion y Agnés, tendrán suertes diferentes. Marión se casará y Agnés estrenará el matrimonio por conveniencia mutua.
En fin, Restif de la Bretonne vive a caballo entre múltiples mundos. Entre los relatos subidos de tono y eróticos del siglo XVIII y los primeros coletazos del periodismo, del cual él es un proyecto de corresponsal. Entre el mundo de la chusma que quema casas y decapita imágenes de santos en Notre Dame y el de Dorival, el desgraciado Dorival, que sueña con un nuevo mundo y se inmola como sacrificio propiciatorio para que surja, ya que no es posible una vida en común con Josephine.

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