miércoles, 18 de marzo de 2015

¿Yace Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias Descalzas?

Por ahora no se puede demostrar que los huesos encontrados por un equipo multidisciplinar sean los de Miguel de Cervantes y los de su esposa, Catalina de Salazar. Tras gastar 114.000 euros pueden decirse que posiblemente se han topado con algunos de los restos oseos, pero están mezclados con los de otros cadáveres de las religiosas y de niños miertos de tuberculosis y otras enfermedades infeccciosas entre 1550 y 1730.
Los escépticos dicen que no se han identificado las lesiones oseas en una mano que el autor recibió a bordo de la galera Marquesa en 1571 durante la batalla de Lepanto. Ni el disparo que inmovilizó su brazo izquierdo ni el arcabuzazo que recibió en el pecho. Nada.
Los arqueólogos rivales del forense y antropogo Francisco Etxeberría - famoso en España por haber mandado al lugar que le corresponde a un tipo que quemó los cuerpos de sus hijos y dijo que los había extraviado en el parque - dicen que el estudio bibliográfico se ha hecho después de las excavaciones, con la intención de tener algo con que llenar una rueda de prensa. Vale, no se encuentran los restos del padre de la novela moderna todos los días, pero cuidadito con ese flanco al descubierto, señor Etxeberría.
El estrato de la cripta, correspondiente a los años entre 1609 y 1630, están cubiertos por esquirlas de hueso, nada de hueso completos, de cinco niños y 10 adultos.
La investigación ha llegado a un punto muerto porque ya no hay por donde seguir. Miguel de Cervantes no tuvo hijos. Su hermana Luisa está enterrada en el Convento de las Trinitarias Descalzas de Alcalá de Henares, pero también yace en un osario junto a los restos de decenas de religiosas, por lo que es imposible contrastar el ADN.
La prueba de que sí se ha excavado en el lugar correcto procede de los restos del ropón de clérigo de un capellán del siglo XVII, y de una moneda de 16 maraveríes de 1660, acuñada en los años de vejez de Felipe IV.

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