miércoles, 6 de mayo de 2015

La batalla de Gallipolli.

"Estos héroes que derramaron su sangre y perdieron sus vidas, ahora yacen en el suelo de un país amigo. Por lo tanto descansan en paz. No hay ninguna diferencia entre los Johnnies y los Mehmets; se encuentran los unos al lado de los otros. Después de haber perdido la vida en esta tierra se han convertido en nuestros hijos también"

Kemal Ataturk

Hacia las Navidades de 1915 el entusiasmo inicial había desaparecidodel ánimo de los combatientes de la Primera Guerra Mundial. Las tropas se habían quedado atrapadas el el lodo de las trincheras y el fin de la guerra se veía muy lejano.
Fue por entonces que Churchill, un joven oficial, pletórico de energías, propuso quitar de en medio el Imperio Otomano, asesorado y tutelado por las Potencias Centrales. La idea era tomar Constantinopla. Los buques de la flota aliada franco. británica "Bouvet", "Ocean", "Irresistible" e "Inflexible" se hundieron con la mayor parte de la tripulació y el pasaje en el Bósforo, a manos de las minas submarinas.
Se intentó el ataque terrestre. Hubo 87.000 muertos turcos y 58.000 occidentales, de los cuales 8.000 eran australianos y neozelandeses. Keith Murdoch, un periodista de guerra, padre del magnate de los medios de comunicación actual, Rupert Murdoch habla en sus crónicas de soldados británicos obligados a marchar contra las ametralladoras otomanas acantilado arriba por sus oficiales a punta de pistola. De hecho se sigue llamando Síndrome de Gallipolli al panico en las operaciones militares anfibias por parte de los asaltantes de playas.
Claro que los turcos se llevaron la peor parte y sólo ganaron a base de sacrificios. Kemal Ataturk, un joven oficial de 32 años, arengaba así a sus hombres: "No os estoy pidiendo que ataquéis. Os estoy ordenando que muráis. En el tiempo que nos leva morir, otras fuerzas y comandantes pueden venir y tomar nuestro lugar"
De la sangre de Gallipolli surgió la Turquía moderna. Es meritorio, en una época en que el miedo a la subversión comunista lo llenaba todo, y en que la gente vendió su alma a oscuros dictadores en toda Europa, que Turquía sea un país moderno, apadrinado por un líder progresista que puso su mirada en los valores occidentales como Kemal Ataturk.

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