viernes, 12 de junio de 2015

Entrevista con el historiador Joan Fuguet.

He adaptado una entrevista con elexperto en arquitectura e historia de la Orden del Temple Joan Fuguet. Es el autor de obras como "Templers y hospitalers. I guía de campo de Tarragona" y "L¨Arquitectura de los templers a Cataluña". Junto a su colaboradora Carmn Plaza, Fuguet ha publicado en castellano "Los templarios, guerreros de Dios".

¿Cuándo se creó la Orden del Temple y quién fue su impulsor?

Un grupo de caballeros laicos se renió en una especie de cofradía en Jerusalém tras la Primera Cruzada, allá por 1099 con la función de dfender el Santo Sepulcro. Un caballero llamado Hugo de Payns se independizo de esta cofradía orifginal y crearon la que conocemos. En 1120, el concilio de Nblús, presidido por el rey de Jerusalém y el patriarca, aprobó la nueva comunidad, que se habían instalado en la explanada del Templo. El Concilio de Troyes de 1129 reconoció la nueva orden y le dio una regla inspirada, pero no redactada, por Bernardo de Claraval.

¿Cömo llegaba uno a convertirse en un caballero templario?

Ser templario era muy revolucionario. Por un lado era una comunidad anti- ascética, porque los templarios debían manejar grandes cantidades de dinero y administran bienes, que en realidad, eran de la Orden, de la comunidad. Y para los Caballeros resulbaba anti-heroíca, es decir que no ganabas mérito por tus hazañas guerreras.
Cualquier persona con habilidades guerreras podía entrar en la Orden, sin importar su clase social. Había una jerarquía. Existían freires caballeros, freires sargentos, freires capellanes, etc...Los milites ad terminum tenían durante un periodo de tiempo más o menos largo las mismas obligaciones que los freires.

¿Cómo eran recibidos los aspirantes?

No había un periodo de noviciado pero los templarios se regían por la regla de San Benito y por los Estatutos de Bernardo de Claraval. Se preguntaba al postulante si quería entrar en la Orden y se le advertía que con la respuesta afirmativa hacía un voto de obediencia, castidad y pobreza. Se le preguntaba si creía en Dios y en la misión redentora de la Iglesia y, para ser más prácticos, cuestiones como si era tendente a contraer deudas o ya las tenía.
Una vez aceptado, el maestre imponía al recién llegado la capa, lo bendecía, lo alzaba del suelo y le besaba en la boca. Concluído este ritual, el maestre leía el reglamento de la Orden y terminaba con un: "Que Dios te permita hablar y obrar bien"

En España hay numerosas capillas y castillos adjudicadas falsamente a los templarios. ¿Por qué ha sucedido esto?

Por culpa de la historiografía precientífica del siglo XIX, que atribuye, sin fundamento, la planta crcular a todas las capillas templarias. Entre las capillas adjudicadas erroneamenta a esta orden militar están la de la Vera Cruz de Segovia, las capillas navarras de Eunate y Torres del Río y la ermita de San Bartolomé de Ucero e el Cañón del Río Lobos (Soria).

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