viernes, 16 de octubre de 2015

Atrapa la bandera, de Enrique Gato.

Tenía pendiente ver esta película de animación. La cinta tiene la vocación de tratar de inspirar vocaciones entre los niños por los temas científicos, en este caso la exploración espacial. El cohete Saturno 5, diseñado por Werner von Braun, ha sido reproducido al detalle, asi como las instalaciones de Cabo Cañaveral. Tanto es así que ha sido la primera película de temática espacial estrenada en este lugar para los técnicos de la NASA.
La película se basa en la premisa de un villano multimillonario, Carson, que quiere apoderarse de la Luna, y para ello, difunde el bulo de que el hombre no ha pisado la Luna. Él está preparando un cohete para explotar el raro y valioso Helio - 3 y vendérselo a los países bajo coacción.
Del otro lado una familia, la de Michael, hijo y nieto de astronautas, que se divierte jugando a atrapar la bandera en tabla de Kyte surf, con sus amigos Amy y Marty. Está preocupado porque su abuelo no se habla con su padre desde hace 40 años. El abuelo, Frank, iba a viajar en la última expedición Apolo, pero unas circunstancias que no voy a explicar aquí se lo impidieron, y lo convirtieron enuna persona arisca y amargada.
Cuando la NASA llame a los astronautas veteranos para dirigir el entrenamiento de los de la generación más joven, y el padre de Michael se rompa una pierna bajo la supervivisión de Frank, éste, como niño que es, decidirá colarse en un cohete Saturno 5 como polizón, para demostrar que los hombres han pisado la Luna. Unos sabotajes provocarán que Frank, Amy y Michael partan hacia nuestro satélite en franca carrera contra Carson.

Curiosidades:

El Helio 3 existe, aunque no en la forma de lava verde viscosa en que es presentada en el filme. Es un gas.

El padre de Michael se accidenta en la cama voladora, un aparato técnico que imita las condiciones de pilotaje bajo las condiciones de gravedad de la Luna. De hecho Neil Armstron estuvo a punto de matarse por un fallo en una cama voladora, de la que tuvo que eyectarse en paracaídas.

Los críticos de Filmaffinity dicen, con razón, que es una casualidad endiablada que en el cohete Saturno 5 haya trajes espaciales que les queden bien a unos niños de 10 o 12 años como Amy y Michael. Pero los trajes espaciales infantiles llegaron a fabricarse. En el Museo Smithsomian hay expuesto uno fabricado por los soviéticos, seguramente en una fase de optimismo.

Para ver:

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