domingo, 4 de octubre de 2015

¿Dónde está Nefertiti?

El busto de Nefertiti, encontrado en 1912, sacado con un truco de Egipto, y  expuesto en Berlín representa el ideal de belleza y atrae las miradas de todo el mundo. Y eso que ni siquiera sabemos si era una representación real o de carácter simbólico. Ahora los arqueólogos sospechan que su tumba se esconde tras el muro de la cámara mortuoria de su hijo Tutankamón.


Un trabajador egipcio al servicio de la Sociedad Oriental Alemana halló entre unas ruinas "un cuello de color carne con unas bandas rojas pintadas". Herman Ranke, el egiptólogo que encabezaba la expedición, decidió dormir con él en su litera del campamento para evitar que el precioso busto fuera robado o dañado por negligencia.
En 2015 el arqueólogo británico Nicholas Reeves cree haber hallado indicios de su tumba dentro de la tumba de su hijo, en KV 62. Esta idea surgió cuando el Consejo de Antigüedades egipcio encargó a la empresa española Fatum Arte que escaneara la tumba del faraón niño de la XVIII Dinastía en 3 D y reconstruyera una copia para aliviar la presión ambiental que sufre la tumba original a causa del impacto de los turistas.
Reeves dice que tras la pared norte de la tumba de Tutankamón se encuentra otra tumba. Además, entre las piezas del ajuar del faraón niño se encuentran piezas pertenecientes al de su madre. La forma del conjunto de la cripta ambién apunta a la existencia de una tumba femenina. Reeves dice que podría encontrar el cuerpo nunca identificado satisfactoriamente de Nefertiti. Si lo lograra sería tan sensacional como el hallazgo de la tumba KV 62 por Howard Carter en 1922.
De hecho, es posible que en vida Nefertiti no fuera tan hermosa y que el famoso busto de Berlín fuera una idealización al servicio de la ideología religiosa imperante. Los análisis con un tomógrafo computarizado muestran bajo ese rostro tan irrealmente simétrico a una mujer de edad madura, con hombros caidos y pequeñas arrugas cercando su boca.
Los años de reinado de su esposo, el faraón Anenhotep IV, que más tarde tomaría el nombre de Akhenatón, fueron un tiempo de desordenes y revueltas en el, por otra parte, normalmente apacible reino de Egipto. El país se extendía desde Egipto hasta el Eúfrates. Los egipcios tambiñen se habían anexionado Nubia (el actual norte de Sudan), de donde obtenían oro. Nub en egipcio antiguo significa oro. Solo el imperio indoeuropeo de los hititas representaba una amenaza.
Amenofis IV amaba a su esposa, a la que hizo representar en escenas talladas de intimidad familiar, sino que también la  puso en plano de igualdad con él en estas imágenes. La soberana luce insignias de poder, como la alta corona azul del busto de Berlín.
En 14 º año de reinado de Akhenatón, Nefertiti desaparece de las representaciones visuales de la corte. Pudo haber varias explicaciones para ello. Pudo morir en una epidemia de peste en Amarna. Otros dicen que siguió con vida tras asumir el Gobierno del estado tras la muerte -¿o asesinato?- de su marido, en torno a los años 1335 y 1334 a de C, aunque lo haría bajo el nombre de Semenejkara. Con ello se habría convertido en la segunda faraona en la historia de Egipto tras Hatsepsub.
Semenejkara, hombre o mujer (que tampoco eso está muy claro) gobernó como regente del principe Tutankamón un año antes de desaparecer de los registros oficiales y ser condenada a una damnatio memoria, o destrucción de todas las referencias a él o ella.

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