lunes, 2 de noviembre de 2015

La Real Expedición Filantrópica de Vacunación.(1803-1806)

La viruela había matado en el siglo XVIII, según los registros conocidos, un total de 60 millones de personas. En Dahomey, potencia esclavista del África Occidental, se hacían ofrendas al dios Sakpata, dios de las enfermedades, especialmente de la viruela, en forma de cauríes,conchas usadas como monedas, durante las epidemias. Si el dios consideraba la ofrenda adecuada, pasaba de largo sin que ningún miembro de la familia enfermase.
En 1796 el médico rural Edward Jenner constata que las campesinas que ordeñan vacas suelen contraer el cowpox, una forma de viruela benigna que las protege durante las infecciones más graves. Decide extraer la linfa de los nódulos de una de estas mujeres e inocularlo a un valiente niño de 8 años. El chiquillo contrae una variante de la viruela leve pero no fallece. Han sido inventadas las vacunas.
Éstas llegan en 1800 a Puigcerdá de la mano del doctor Piguillem y Verdacer. El rey Carlos IV, dolido por la perdida a causa de la enfermedad de la infanta María Luísa, decide encargarle a los cirujanos José Salvany y Javier Francisco Balmis que lleven la vacuna a todos los rincones del decadente Imperio Español.
Balmis se pone en contacto con la rectora del hospicio de La Coruña, Isabel Zendal, para que escoja 22 niños para cruzar el Atlántico como reservorios de la vacuna. Zendal será la primera enfermera pediátrica española.
Los niños se comportan como la que son a lo largo de la travesía. Tienen miedo, se pelean, enredan en cubierta... María Zendal pondrá orden, disciplina y ternura en sus vidas.
El barco llega a Puerto Cabello en 1803. La acogida es buena por parte de las autoridades de Colombia y Venezuela. El propio gobernador vacuna a su familia. Nada que ver con la reacción de las autoridades de Puerto Rico, que boicotean la labor de Salvany y Balmis.
Hay de todo: criollos que vacunan a su hijos, eclesiásticos que recomiendan la vacunación en sus sermones y otros que afirman que la viruela es una prueba designada por Dios y que es un pecado intervenir para cambiar las cosas, tipos que quieren vender la vacuna y los conocimientos científicos al mejor postor... Y eso que la expedición es filantrópica y cuenta con el beneplácito del rey Carlos IV.
La expedición se separa en dos grupos. Salvany se internará en lo más recóndito del interior de las selvas sudamericanas con sus niños reservorios, cruzará ríos, escalará cordilleras, y morirá en un lugar apartado de Bolivia, olvidado por todos. En Cochabamba, concretamente, en 1810.
Balmis cruzará con otros 22 niños expositos reservorios el Pacífico y vacunará en Filipinas. Allí escucha que a China ninguna potencia colonial se ha molestado en llevar la vacuna, así que contacta con las autoridades portuguesas de Macao y se adentrará en el país con sus vacunaciones hasta llegar a Cantón.
Será el único que regrese a España para dar cuenta de sus gestiones ante un rey Carlos IV que ya no durará mucho en el trono, por culpa de las maquinaciones de su hijo Fernando.

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