miércoles, 4 de noviembre de 2015

Trajano (53-117).

Nerón se ha suicidado en el año 69 dejando a su paso un periodo de anarquía en Roma. Durante un año el Imperio conoce cuatro emperadores, Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano. El padre de Trajano, un patricio hispano, apoya al último de los candidatos, el primer emperador Flavio. Vespasiano es generoso con los que le han apoyado, asi que promociona al pater familias Trajano al cargo de senador.
A Vespasiano le sucede su hijo Tito, y al segundo, su hermano Domiciano. El tercer emperador Flavio empieza la segunda persecución contra los cristianos, por lo que mucha gente lo relaciona con la Bestia del Apocalipsis de San Juan. DCLXVI (666) son, al fin y al cabo, las inciciales de Domitianus Caesar legator Xti viliter interfecit", es decir, "Domiciano César asesinó vilmente a los legados de Cristo". Como no solo de matar cristianos vive el hombre, también hace purgas entre la clase senatorial.
Tras varias conjuras para liquidar al emperador fracasadas, la del año 96 triunfa. Nerva sucede a Domiciano. Los pretorianos no están de acuerdo y persiguen a los conjurados. Acorralado, y sin opciones políticas, Nerva recurre a un legado, curtido en las luchas contra ls germanos y los partos, Marco Ulpio Trajano. No había nacido en Roma, pero el Senado estaba lleno de senadores de origen hispano y galo. Ya es hora de que un provincial se convierta en emperador.
Trajano empieza por ejecutar a los pretorianos leales a Domiciano, pero pacta con el Senado. Aunque las arcas están vacías, no sube los impuestos, sino que recurre a devaluaciones de la moneda. Emprende el acoso de los senadores y los delegados provinciales corruptos, que son obligados a devolver todo el dinero robado, y posteriormente desterrados. Un tal Prisco debe devolver unos 700.000 sestercios (unos 15 millones de euros, al cambio actual ) Recorta gastos, pero no en lo social.
Sus legionarios saben que deben respetarlo, porque marcha junto a ellos a pie, lucha en primera línea y  ordena a Critón, su médico personal, que atienda a los heridos. Precisamente durante su mandato, las legiones conquistan la Dacia, una provincia nueva en la zona de los Cárpatos.
Como defecto, Trajano bebe demasiado. Así que ordena a sus administradores y pretorianos: "Que no se me obedezca si estoy borracho". Engaña a su mujer y le gustan los efebos. El cronista Dion Casio asegura que nunca se valió de su posición de poder para maltratar a ninguno. También le gusta practicar sexo con actores, como el pantomino Pylades.
Como hay que distraer al pueblo de los sinsabores de la estructurada sociedad romana, reconstruye el deteriorado Circo Máximo, donde los aurigas se juegan la vida. Las gradas del nuevo estadio pueden acoger 250.000 espectadores.
Cuando las cohortes urbanas, la policía romana, interrogan a Trajano sobre si se deben seguir arrestando a los cristianos,este dice que no va a ser en ese aspecto otro Domiciano. Podrán vivir su fe sin sobresaltos, siempre y cuando estos acepten la autoridad imperial frente a la lealtad a su extraño y solitario Dios.
En el terreno militar, aparte de la campaña Dacia, las legiones de Trajano tienen varias victorias en Armenia, cuando acudieron en ayuda de un rey depuesto por los partos y sustituido por un gobernante títere. Conquistan Partia, Armenia y Mesopotamia. Las galeras romanas navega por el Golfo Pérsico. Pero estas campañas no son del gusto de algunos senadores.
Pero en esta hora de gloria, Trajano sufre un ictus que lo deja medio inválido. Tiene que delegar en Lucio Quieto, uno de sus mejores generales. Adriano, su sobrino segundo del que las malas lenguas rumorean que lleva años yaciendo con su tía Plotina, esposa del emperador, no está de acuerdo con la decisión. No hay nada seguro acerca de la muerte de Trajano. ¿Lo envenena Plotina y falsifica su testamento en favor de su joven amante? Sabemos que Atiano, tutor de Adriano, ordena el asesinato de Lucio Quieto y de varios senadores fieles al difunto emperador. Adriano niega haber tenido conocimiento de esta decisión, pero nombra senador a Atiano.
Adriano retira las legiones de Partia, Armenia y Mesopotamia. Las legiones ya no conquistarán nuevos territorios. Es el fin del sueño de Augusto, el primer emperador Julio- Claudio de una Roma casi infinita.

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