miércoles, 25 de noviembre de 2015

Sobre la novela Rebeca.

Daphne du Maurier encontró en un cajón unas cartas de su marido. Se las había enviado Jan Ricardo, una antigua novia. La escritora sintió celos y se fijó en la firma, una R enorme, como la de Rebeca.
Du Maurier empezó a escribir Rebeca en 1937 en Alejandría (Egipto) para combatir el aburrimiento como esposa de un oficial del Ejército británico, Frederick Boy Browning. Manderley, la mansión donde transcurre la novela, era en realidad una mansión abandonada llamada Menabilly.
En cuanto a la siniestra señora Danvers, surgió de los recuerdos de la infancia de Daphne. Era la severa gobernanta de una mansión de unos amigos de sus padres. Y el personaje de Rebeca, es obvio, está basado en la persona de Jan Ricardo, la ex de su marido. Los celos de Daphne du Maurier no remitieron cuando Boy le confesó que esa mujer se había suicidado.
Escribo estas líneas porque ahora quieren hacer un remake de la película REBECA, la primera película de suspense de Hitchcock en los Estados Unidos. Ésta estaba protagonizada por sir Lawrence Olivier en el papel de Maxim de Winter; Judith Anderson como la amargada y presumiblemente lesbiana señora Danvers; y Joan Fontaine, como la segunda señora de Winter.
La mansión Menabilly está en Cornualles y Daphne du Maurier la alquiló con el dinero que le reportaron los derechos de autor de la novela. Se fue a vivir allí con su marido y sus tres hijos.
Cuando Boy falleció en 1965 Daphne empezó a recluirse en la mansión, a usar la ropa de su marido, a responder a las cartas de condolencia con la estilográfica de Boy y a rodearse de recuerdos de los suyos. Cuando los dueños de Menabilly decidieron instalarse allí, la escritora se mudó a Kilmarth, una casa de campo centenaria, también "muy Manderley", donde Daphne colocó los retratos de su abuelo, un actor de la época eduardiana, las medallas ganadas por Boy en la Segunda Guerra Mundial... Sus queridos fantasmas.

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